¿Por qué Final Fantasy parece eterno?

, por Enzo

¿Por qué Final Fantasy parece eterno?

Hay franquicias que persisten durante generaciones sin cambiar un ápice. Otras desaparecen durante años para luego volver a ser noticia. Y luego tenemos Final Fantasy, una saga que desde 1987 parece haber encontrado la fórmula para desafiar el paso del tiempo: abrazar el cambio, arriesgar, tomar caminos divisivos, atravesar tiempos más complicados… pero siempre acaba volviendo. La franquicia está a punto de cumplir 40 años, ya tiene más de 30 juegos en su haber y está en el Olimpo de las sagas más vendidas de toda la historia, lo que nos lleva a la siguiente pregunta… ¿Cómo es que Final Fantasy sigue vigente, cuando otras tantas franquicias han acabado desapareciendo?

►La falta de continuidad en lo narrativo

El primer secreto de Final Fantasy es mas bien una paradoja: a diferencia de otras tantas sagas de videojuegos, esta nunca ha querido contar la misma historia. Cuando salió la primera entrega en 1987, se decía que Square se jugaba su futuro, si bien es un rumor un tanto incierto. Pero en vez de convertir este éxito en una fórmula manida, los desarrolladores decidieron volver a empezar de cero.

Nuevos personajes, nuevos mundos, nuevos sistemas de combate, nuevas historias: Final Fantasy II, III, IV, V y VI lograron compartir una cierta identidad pero sin ser capítulos de una misma historia. No había porqué jugar a los primeros títulos para entender el siguiente. Cada Final Fantasy era una puerta abierta a la saga.

Este sigue siendo el caso a día de hoy. Puedes descubrir la saga con Final Fantasy X, VII Remake, XIV, XVI o incluso un spin-off sin tener que pasar por casi cuatro décadas de historia (que se dice pronto). Es algo que puede parecer obvio, pero que es instrumental a la hora de que la marca sobreviva.

Si tienes curiosidad, o si eres un fan acérrimo, he aquí un vídeo que cubre todas las entregas principales a lo largo de unos 20 minutos.

►Reinventarse o morir

Por encima de todo, esta falta de continuidad narrativa permite a Final Fantasy hacer algo que parece tabú para muchas franquicias: cambiar su fórmula de forma radical. La saga ha ido evolucionando de los RPG por turnos al «Active Time Battle», se ha atrevido con los sistemas de clases, con combates más dinámicos e incluso con los MMO con Final Fantasy XI y XIV, e incluso se ha lanzado de cabeza a la acción con Final Fantasy XV y XVI.

Y esta evolución no solo se refiere a lo jugable. Los mismos mundos de las distintas entregas de la saga difieren radicalmente entre sí: fantasía medieval, ciencia ficción, steampunk, distopías urbanas o incluso intrigas políticas… Final Fantasy no duda en cambiar el telón de fondo para reflejar sus ambiciones.

Este es precisamente el motivo por el que hay quien puede llegar a creer que la saga no es la misma de la que se enamoró. Final Fantasy no tiene una fórmula fija. Sus elementos recurrentes, como pueden ser los chocobos, los moguris, Cid, las invocaciones, los cristales y su bestiario, constituyen un lenguaje común, un legado, y Square Enix lo entiende: pueden conservarlos al tiempo que reconstruyen todo lo demás encima de estas bases, revitalizando la fórmula pero manteniendo lo que gusta.

Seguramente este sea el motor principal de semejante longevidad. Si bien algunas sagas acaban aburriendo a base de repetir la misma fórmula una y otra vez, Final Fantasy es capaz de arriesgarse a no gustar a parte de sus fans para intentar atraer a la próxima generación de los mismos.

Final Fantasy XIV, que por cierto acaba de salir para Switch 2, es un ejemplo claro de ello. Cuando salió en 2010, lo hizo con multitud de errores y no logrando cumplir con las expectativas de la empresa. Tras un periodo de reestructuración, el mundo del juego se vió sacudido por la caída de Dalamud durante el evento de «The Seventh Umbral Era», que sirvió como justificación para el cierre de los servidores y la desaparición del juego original. Tres años más tarde, en 2013, salió Final Fantasy XIV: A Realm Reborn, con un nuevo equipo a la cabeza, un nuevo motor y una arquitectura rediseñada desde cero.

► Una identidad común que va más allá de las entregas individuales

La estrategia de la nostalgia también funciona muy bien gracias a algo muy importante: Final Fantasy cuenta con una identidad mucho más fuerte que su continuidad.

Solo necesitas ver a un chocobo, escuchar la melodía de la victoria o reconocer a una invocación para darte cuenta de qué saga es, pero ninguno de estos elementos apunta a una trama compartida.

Y esto es bastante raro. Pongamos varios ejemplos: la saga Mario viene representada casi en exclusiva por el fontanero bigotudo, y The Legend of Zelda tiene a Link. Por su parte, Final Fantasy puede cambiar de protagonista, periodo de tiempo, jugabilidad o incluso el tono de la aventura pero sigue siendo reconocible.

Esta identidad es casi como una caja de herramientas. Square Enix puede coger los elementos que le interesen, transformarlos e integrarlos en un nuevo contexto, y los jugadores seguirán teniendo algo familiar pero en un mundo totalmente nuevo.

► La nostalgia como motor

Reinventarse no significa dejar atrás tu legado, y Final Fantasy sabe jugar muy bien la carta de la nostalgia. La franquicia cuenta con un legado nada desdeñable. La música de Nobuo Uematsu, sus personajes icónicos y sus mecánicas de RPG históricas han logrado alzarse como verdaderos iconos de los juegos de rol del país del sol naciente.

Square Enix lo sabe. Tiran de remasterizaciones, colecciones, ports, merchandising, aniversarios, colaboraciones y remakes para modernizar entregas más antiguas. Los ejemplos más claros de esto son Final Fantasy VII Remake, Rebirth y Revelation, que logran transformar un clásico de culto en una experiencia renovada pensada para una audiencia más moderna.

La nostalgia logra acercar distancias entre generaciones. Los que disfrutaron de Final Fantasy VII en 1997 pueden revivir tiempos pasados con la trilogía de remakes, mientras que aquellos que no habían ni nacido pueden descubrir a Cloud, Aeris y Sefirot en una versión hecha a medida siguiendo los estándares de hoy en día. Así, la franquicia puede avanzar hacia el futuro sin dejar atrás el pasado.

► Inmortal, pero no intocable

Todo esto no significa que la franquicia sea intocable. Final Fantasy ha tenido sus tiempos oscuros, sus entregas más controvertidas y ha dejado atrás a parte de sus fans con algunos de sus cambios.

El giro gradual de RPG tradicionales a juegos de acción es uno de los ejemplos principales de esto. Hay quien echa de menos los turnos, mientras que otros agradecen que la saga intente evolucionar. Por ejemplo, cierto sector cree que Final Fantasy XVI ha sido una modernización enorme, y otro que se ha alejado demasiado de las raíces de la saga.

Y esa es la paradoja de Final Fantasy: lo que hace que sea tan potente también es su talón de aquiles. Con tanto cambio, la saga se arriesga a perder a los que la han seguido durante años. Pero si permanece inamovible, se arriesga a convertirse en una reliquia que no logre conectar con nuevos fans. Su historia no deja de ser una serie de apuestas.

¿Cómo podría ser Final Fantasy en una o dos décadas?

He aquí la cuestión más interesante. Nadie sabe cómo serán Final Fantasy XVII, XVIII o incluso XXV si llega a existir. Puede que las próximas entregas de la saga principal sigan siendo RPG de acción, o puede que Square Enix vuelva a algo más tradicional… Quizás la tecnología avance lo suficiente como para permitir mundos aún más grandes e inmersivos, interacciones sin precedentes o experiencias muy distintas.

¿Es Final Fantasy eterno? Seguramente no en el sentido más literal. Ninguna franquicia lo es. Pero tiene algo más importante si cabe: la posibilidad de morir y regresar con cada nueva entrega. Hay algo que parece seguro: el próximo Final Fantasy tendrá poco que ver con el anterior, y quizás por eso la saga siga vigente en 20, 30 o 40 años.

Square Enix planea hacer que Final Fantasy VII sea mucho más que un clásico de culto: el mundo de Cloud se está transformando poco a poco en su propia franquicia, con remakes, spin-offs, precuelas y nuevos proyectos. Lo prolífico de todo lo relacionado con FF VII deja claro el compromiso que hay con conseguir que este universo siga vivo a largo plazo, más allá de la saga principal.

La franquicia ya ha explorado muchos géneros, y uno podría hasta esperar que lo próximo sea un juego de gestión, un plataformas o incluso un roguelike. Al fin y al cabo, la magia de esta franquicia no reside en contar historias fantásticas, sino en su capacidad desde 1987 de hacer que cada generación tenga su propio Final Fantasy.

También te gustará...

  • Final Fantasy Resonance: una campaña de unas 25 horas y una magnífica puntuación de 9/10

    La semana pasada, un anuncio indicaba que la precarga de Final Fantasy Resonance duraría 2 días y que el juego ocuparía 11,8 GB. Hoy han salido a la luz nuevos datos interesantes. La revista japonesa Famitsu ha vuelto a ser la primera en publicar la reseña del título, que obtiene una magnífica puntuación…

  • FINAL FANTASY RESONANCE ocupará 11,8 GB en la PS5

    Square Enix lanzará una nueva entrega de su querida saga dentro de unos días. Así es, FINAL FANTASY RESONANCE llegará a PS5, XBOX Series X|S, Switch 2, Switch y PC el 22 de octubre de 2026. Antes de eso, la web PlayStation Game Size nos revela que el juego ocupará 11,881 GB en la consola de Sony. Se…

  • Final Fantasy Resonance ya tiene un nuevo tráiler para el TGS 2026

    Para sorpresa de nadie, Square Enix lo está petando en el Tokyo Game Show 2026, que tiene lugar esta misma semana. Además de Final Fantasy VII Revelation, la compañía japonesa ha dejado que los visitantes prueben Final Fantasy Resonance. Este título en 2D-HD llegará a PS5, XBOX Series, Switch, Switch…