Los Fast-FPS que marcaron escuela

, por Quentin

Los Fast-FPS que marcaron escuela

Si damos un repaso al podio de los géneros más influyentes en la historia del videojuego, está claro que los FPS merecen un lugar en lo más alto. Desde sus inicios hará varias décadas, los FPS han ido cambiando su enfoque. No perdamos de vista los cambios de los primeros años 90 o incluso los 2000.

Lejos de la actual carrera por el realismo, una jugabilidad más pesada y, por qué no, compleja, tenemos lo que hoy se conoce como Fast-FPS. Creemos que merece la pena mencionar algunos de los nombres más emblemáticos del subgénero que merecen estar en la biblioteca de cualquier gamer que se precie.

Doom

No podemos hablar de este tipo de juegos sin sacar a coalición el FPS más icónico de todos. Las aventuras del bueno de Doomguay comenzaron allá por 1993, y desde entonces nuestro héroe se ha ido renovando a lo largo de las décadas sin perder un ápice de relevancia.

El hijo de John Romero y John Carmack no tiene una gran historia. Estás en Marte y tu misión es combatir una invasión alienígena. El concepto es tan simple como lo es eterno, pero es la jugabilidad lo que ha hecho de Doom todo un éxito. Se trata de un verdadero icono de los Fast-FPS, e hizo sus pinitos en el survival horror con la tercera entrega para después volver a los orígenes con la cuarta en 2016 y Doom Eternal en 2020.

Quake

Volvemos con otro hijo de John Romero. Quake es, al igual que Doom, uno de los juegos más influyentes de su género, o por lo menos lo fue. Por desgracia, la trayectoria posterior no es del corte del anterior caso.

Tras unos inicios fulgurantes en 1996, hasta el increíble Quake III Arena en 1999, la franquicia convertía en oro todo lo que tocaba. Sin embargo, las cosas empezaron a torcerse en 2005 con la salida del Quake 4, con el pecado de abandonar su fuerte dinamismo en favor de una jugabilidad más del montón.

No obstante, nos vemos en la obligación de destacar Quake Champions en 2017 y su intento de devolver la franquicia a la primera línea. Si bien fue bien recibido tanto por la crítica como por los fans, el juego no consiguió dejar marca.

Wolfenstein 3D

Nacido en 1981 en plataformas de la talla de Apple II, Commodore 64 y otros ordenadores Atari de 8 bits, Castle Wolfenstein fue la primera entrega de la franquicia. Concebido en un inicio como un juego de infiltración, en 1984 pudimos disfrutar de una segunda entrega de corte similar. Estas dos primeras entregas corrieron a cargo de Muse Software, pero luego id Software tomó las riendas en 1991, llevando a la franquicia al éxito con Wolfenstein 3D, con John Romero una vez más a los mandos.

El jugador se ve atrapado en un castillo nazi en plena Segunda Guerra Mundial, y el objetivo es bien simple: escapar. Puede sonar simple, pero en manos de gente con talento, la fórmula ha funcionado... como un tiro.

Wolfenstein ha conseguido resistir los duros envites del tiempo. Desde 2014, la franquicia está en manos de MachineGames, que nos ha dado unas cuántas entregas de aúpa.

Serious Sam

Lanzado por primera vez en 2001, podríamos decir que Serious Sam no tiene nada de... serio. Basa todo su universo y jugabilidad en el entretenimiento, y tiene un enfoque muy distinto al del resto de juegos. Tenemos que seguir a nuestro héroe por los siete mares a fin de combatir una invasión alienígena. Sus monstruitos y su atmosfera se han ganado un lugar en el corazón de muchos, y merece como mínimo una oportunidad.

Con cuatro entregas principales, la última de ella en 2020, no cabe duda que la saga tiene todavía mucha tela que cortar.

Painkiller

Hasta ahora, todas las licencias de las que hemos hablado han tenido una vida muy larga menos Quake. El juego que nos ocupa tiene más que ver con esta última, pero aún así es digno de mención.

Vio la luz allá por 2004, y poco más tarde pudimos disfrutar de la excelente expansión Battle out of Hell. Si bien su oscuro universo y su pasión por el gore podían haber dado mucho más de sí, no fue el caso.

Si bien tuvo varias expansiones hasta 2011, y Painkiller Hell & Damnation en 2012 -una reedición del juego original y de Battle Out of Hell con gráficos mejorados en un nuevo motor 3D-, lo cierto es que fracasó en ganarse un lugar en el corazón de los fans y la prensa. Acabó cayendo tristemente en el olvido.

Unreal Tournament

Unreal Tournament fue uno de los primeros pinitos de Epic Games con el Unreal Engine. Puede que os suene la compañía. El juego sirvió como escaparate técnico de la compañía y en un verdadero referente en cuestiones de juegos multijugador, consiguiendo reunir una comunidad fiel durante años.

Sus andanzas arrancan en 1998, y cada nuevo episodio tenía como objetivo mostrar los avances tecnológicos del motor. Hemos tenido juegos desde la primera iteración del motor a la cuarta.

En total, han sido nueve entregas. Sin embargo, el juego competitivo estrella de Epic Games acabó perdiendo fuelle y cesó su desarrollo en 2014.

Duke Nukem 3D

Es imposible no hablar de este juego, pero no podemos destacar toda la serie porque, en nuestra humilde opinión, la única entrega que se ajusta al género que nos ocupa es la 3D.

En 1996, Duke Nukem 3D marcó escuela en todo el mundo con su peculiar protagonista y su descarado universo lleno de un humor peculiar. También supuso una proeza tecnológica al introducir una mayor libertad a la hora de apuntar. Gracias al ratón, podías apuntar en cualquier dirección, a voluntad. Sí, hoy en día no es nada nuevo, pero en aquel entonces fue toda una revolución.

Eso sí, la franquicia fue perdiendo fuelle y cayó en el olvido tras el terrible Duke Nukem Forever.

Aunque hoy en día los Fast-FPS ya no son lo que eran, su recuerdo resiste gracias a los esfuerzos y el tesón de algunos desarrolladores y sus obras. Un ejemplo perfecto es Dusk, lanzado en 2018 y que abraza sin vergüenza alguna los orígenes.

Como de costumbre, nos gustaría señalar que no podemos mencionar todos los juegos que querríamos, y nos encantaría que nos contaseis cuales son vuestros favoritos.