Entre tanto cambio de planes y cierre de estudios, ¿está Xbox saboteándose a sí misma?
, por Thibaut
En septiembre de 2020, Microsoft hizo oficial la compra de ZeniMax Media, la empresa matriz de Bethesda Softworks. Pero eso solo fue el comienzo, puesto que a partir de ese entonces, la compañía estadounidense se embarcó en una compra tras otra que culminaría con el anuncio de la adquisición de Activision Blizzard King. No obstante, y visto el giro de los acontecimientos que está tomando el asunto, parece que está resultando contraproducente.
Phil Spencer, presidente de Microsoft Gaming y una figura prominente a la par que accesible en redes sociales, no tardó en deshacerse en elogios hacia los equipos que habían adquirido. Por desgracia, entre los 1.900 despidos en enero y el reciente cierre de cuatro estudios pertenecientes anteriormente a Bethesda, Xbox ha llegado a un punto de inflexión.
Microsoft y sus muchas contradicciones
Antes de su cierre este mayo de 2024, el bueno de Tito Phil visitó Tango Gameworks en septiembre 2023. El empresario se dejó ver, a priori lleno de orgullo, junto a los equipos de la firma japonesa. A principios de año, hizo unas declaraciones que nada tenían que ver con el final de la compañía responsable de The Evil Within, Ghostwire: Tokyo* y Hi-Fi RUSH.
"Cuando un equipo como Rare quiere hacer Sea of Thieves, cuando un equipo como Obsidian quiere hacer Grounded, cuando Tango (Gameworks) quiere hacer Hi-Fi (RUSH) pero todo el mundo pensaba que estarían con The Evil Within 3... Yo quiero dar a todos estos equipos una plataforma creativa que les permita demostrar sus habilidades y hacer realidad sus deseos".
En un documental emitido en 2021, Sarah Bond (actual presidenta de Xbox) y Phil Spencer echaron la vista atrás hacia un momento trágico en la historia de la compañía. Estamos hablando de la desaparición de Lionhead (Fable) en 2016, tan sólo diez años después de ser adquirida por Microsoft. En aquel momento, ambas figuras juraron y perjuraron haber aprendido de semejante fracaso y no querer repetir los mismos errores. Pues no ha salido demasiado bien, eh.
Otro caso es Aaron Greenberg, jefe de márquetin de Microsoft, sacando pecho por el éxito de Hi-Fi RUSH mientras los periodistas decían que no estaban satisfechos con las ventas.
"Hi-Fi RUSH ha sido un éxito rotundo para nosotros y nuestros fans [...] No podríamos estar más contentos con lo que el equipo de Tango Gameworks ha conseguido con dicho lanzamiento sorpresa".
En agosto de 2023, Tango explicaba que el título había sido jugado por más de 3 millones de personas. Es difícil saber si eso es un éxito, claro, puesto que la cifra incluye los números de Game Pass.
¿Un modelo de negocio inestable?
El pasado mes de febrero supimos que Xbox Game Pass contaba con más de 34 millones de suscriptores. A primera vista, puede parecer todo un éxito. Sin embargo, Microsoft aspira a que la cifra sea de 100 millones en 2030, por lo que todavía queda un largo camino que recorrer. También está la cuestión de si es rentable que todos los juegos de Microsoft lleguen de salida al servicio. Si bien es positivo para el consumidor, resulta poco lucrativo para recuperar los cada vez mayores costes de desarrollo de los títulos AAA.
Además, el fabricante se gastó la nada desdeñable suma de 60.000 millones de dólares en la compra de Activision Blizzard King, por lo que suponemos que esperarían recuperar la inversión más o menos rápido. No obstante, parece que los juegos de la compañía están tardando en llegar a Game Pass, y hasta ahora solo hemos podido disfrutar de Diablo IV.
Por último, para garantizar que la fusión sea rentable, las grandes licencias tipo Call of Duty seguirán saliendo para las consolas de la competencia. Otros juegos como Hi-Fi RUSH, Pentiment, Sea of Thieves y Grounded también han salido hará poco en Switch y PlayStation. Se trata de un giro dramático de los acontecimientos, que sugiere una acusada necesidad de sacar beneficio. Y puesto que las consolas de Xbox se venden mal desde que se la pegaron con la Xbox One, Microsoft se está viendo obligada a expandirse más allá de su propio ecosistema.
¿Y ahora qué?
Está claro que Microsoft se va a centrar exclusivamente en lo que vende. Matt Booty, jefe de Xbox Game Studios, lo dejó más que claro en el correo electrónico a su plantilla con el que anunciaba el cierre de Tango, Arkane Austin, Alpha Dog y Roundhouse Studios.
"Este cambio pretende dar prioridad a los títulos de gran calado e invertir más en la cartera de juegos superventas y franquicias populares de Bethesda de las últimas décadas".
Vaya, que tendremos más Fallout, The Elder Scrolls y DOOM pero a costa de menos Hi-Fi RUSH, Dishonored o Redfall.
Éste último está pagando los platos rotos de todo este asunto, y ha visto cancelado todo el contenido y actualizaciones que estaban por venir. Redfall, que se la pegó a nivel de crítica con la prensa y los fans, ha sido el único error de Arkane Austin. El estudio tenía en su palmarés juegos de la talla de Prey o la franquicia Dishonored. No tendrán una segunda oportunidad. Una vez más, estamos delante de toda una contradicción, puesto que el mismo Matt Booty declaró en junio de 2023 que no pretendían cerrar el estudio.
¿Y qué va a pasar con Double Fine Productions, inXile Entertainment y Ninja Theory? Hacen unos juegos increíbles, pero les cuesta encontrar su público. Si bien Hi-Fi RUSH no incendió las listas de ventas, ha ganado numerosos premios, desde los Game Awards hasta los BAFTA. La calidad ya no es garantía de supervivencia para los estudios.
Los videojuegos son entretenimiento, sí, pero también una industria que mueve más de 282.000 millones de euros en todo el mundo. Microsoft, Sony e incluso Nintendo van a apostar sobre seguro y a asumir menos riesgos, aunque esto suponga cargarse partes de la industria.