Remakes y remasterizaciones: volver a poner de moda lo viejo
, por Quentin
Hace ya unos años que venimos observando como una tendencia cobra más y más fuerza en la industria del videojuego. La moda de los remakes y remasters se ha apoderado de multitud de estudios de desarrollo, compañías enteras e incluso de los fans. A pesar de ello, no dejan de haber voces disonantes que se quejan, ya sea con o sin razón, de que hay demasiados proyectos de este tipo.
Hay que reconocer que algunos casos han sido muy cuestionables, sea por la calidad del producto original o por como han sido modernizados. No obstante, es innegable que muchas veces, estos lanzamientos son para mejor.
Remakes y remasterizaciones, una práctica que (casi) siempre ha existido
Si leemos o escuchamos ciertos comentarios, podría darnos la sensación que es una práctica nueva, algo de hará poco. Pero es que no es el caso en absoluto. Veamos el caso del primer Resident Evil.
Tras su lanzamiento en PlayStation allá por 1996, Capcom se lio la manta a la cabeza con un remake seis años más tarde, en 2002, para la GameCube de Nintendo. El salto gráfico fue abismal, y su lanzamiento causó sensación.
Otro ejemplo es el clásico de culto de Hideo Kojima, Metal Gear Solid, que también tuvo su remake en 2004, y una vez más, para GameCube y bajo el título de Metal Gear Solid: The Twin Snakes. El juego aprovechaba la jugabilidad y el motor gráfico de la secuela, Sons of Liberty, para poner a la orden del día a la primera entrega.
No es cuestión de ponernos a recitar la eterna lista de juegos que tuvieron un remake de este estilo, pero vaya, que la moda dura ya más de dos décadas.
Pros y contras de esta práctica
Con esta columna nos gustaría invitaros a la reflexión y al debate, pero siempre desde el respeto. Estamos hablando de entretenimiento, no queremos que corra la sangre. Pero como buen debate, necesitamos argumentos a favor y en contra.
Empecemos por los aspectos negativos. Sí, en el vasto mercado de videojuegos que tanto amamos, hay productos con más o menos sentido.
Siendo sinceros, de lo que la gente se suele quejar más es de los remasters que de los remakes. Un ejemplo perfecto sería The Last of Us: Parte II, que justo a principios de años tenía una remasterización para PS5. Es normal buscarle un porqué a su existencia, puesto que el juego original salió no hace ni cuatro años.
Y si bien hubiese estado mejor que dicha actualización fuese gratis, debemos dar un paso atrás y no quedarnos ahí.
El desarrollo de The Last of Us: Parte II fue una obra faraónica, por lo que es normal que Naughty Dog busque exprimir todo el beneficio posible. Y claro, hay una sinergia innegable con la serie de televisión de HBO, que tendrá segunda temporada. Pero vale, aceptamos pulpo como animal de compañía. Quizás no era necesario.
Así pues, para que un remake o remaster resulte atractivo, es necesario que ofrezca algo que el juego original no. ¿Parece lógico, verdad? Muchos títulos no envejecen demasiado bien, sobre todo si hablamos de los primeros en utilizar 3D. Es mucho más fácil tener ganas de un remake de Resident Evil 2, 3 o 4, que no sólo necesitaban un lavado de cara urgente, sino cambios en cuestión de jugabilidad y control.
Además de estar justificado, a algunos juegos les da una nueva vida y una versión definitiva. Tomemos el caso de Final Fantasy VII Remake y su secuela, Rebirth. Con este proyecto, Square Enix revisita su grandísimo clásico para traer cosas que les hubiera gustado hacer en su momento y no pudieron por limitaciones técnicas.
Si bien la elección de convertirlo en tres juegos distintos y con años de diferencia es un tanto discutible, no podemos sino quitarnos el sombrero por cuestiones de calidad. En este tipo de casos, el original se convierte en un mero borrador con los elementos más importantes. El resto se reinterpreta y rehace a voluntad, y eso es lo que atrae.
Suma y sigue. Podríamos mencionar otros remasters muy interesantes, como los de los legendarios juegos Point & Click de LucasArts, con Day of the Tentacle, Full Throttle y Grim Fandango. Estos juegos de culto de los 90 están de vuelta con mejores gráficos y música, y permiten a los nostálgicos cambiar del original a lo nuevo a voluntad.
Hagamos balance
Creo que hemos expuesto claramente los argumentos a favor y en contra, y es fácil ver cual es la receta perfecta para un buen remaster o remake, teniendo en cuenta las expectativas de los jugadores. Y más teniendo en cuenta que se trata de una práctica que lleva ya unos cuantos años de historia.
En primer lugar, necesitamos un precio decente. El jugador bien puede opinar que el resultado final y las mejoras no merecen el precio de entrada. Eso sí, no siempre es un argumento de peso, véase el caso de Final Fantasy VII Remake y Rebirth.
También tiene que justificar su existencia. Tiene que ser algo necesario, por lo que si el original se trata de un juego de hará unos años mejor.
Siempre hay que añadir contenido, y no recortarlo. No queremos acabar con un Resident Evil 3 Remake, por poner un ejemplo. Recordemos que se cargó toda la parte del campanario, un cambio incomprensible para los fans del original.
Si este tipo de proyectos se llevaran a cabo siguiendo estos mínimos estándares, nos da la sensación que la existencia de remakes y remasterizaciones sería un motivo de alegría más generalizado. Sea como fuere, es algo que está aquí para quedarse, y muchas veces nos dan alegrías, y gordas.
¿Y a vosotros, qué remake os ha gustado más? Os leemos.