Análisis de Revenge of the Savage Planet: Una aventura de todo menos aburrida
, por Enzo
Con Revenge of the Savage Planet, sus desarrolladores regresan con una secuela que va mucho más allá de repetir la fórmula de su predecesor. En esta ocasión, la intención es llevar la experiencia un paso más allá. Como sucesor espiritual de Journey to the Savage Planet, que ofrecía una aventura relativamente compacta, pero muy bien planteada, esta nueva entrega apuesta por una estructura más amplia y algo más ambiciosa. Una vez más, nos ponemos en la piel de un empleado de una sospechosa corporación espacial, enviado a colonizar o explotar planetas lejanos. El tono de la aventura queda patente desde el primer momento: la sátira, lo absurdo y la crítica social se unen en un universo que nunca se toma demasiado en serio a sí mismo.
Una dirección artística que no pierde un ápice de encanto
A nivel visual, el juego consigue sorprender desde los primeros minutos y mantiene la esencia de su predecesor. Sus escenarios están repletos de colores vibrantes y cada planeta cuenta con una identidad visual propia. Recorreremos junglas fluorescentes, zonas rocosas habitadas por criaturas de lo más extrañas y ecosistemas orgánicos con formas bastante inquietantes. Está claro que los desarrolladores han llevado su imaginación un paso más allá, y da gusto verlo.
La personalidad del juego también se apoya en gran medida en su sentido del humor. Anuncios disparatados, mensajes corporativos ridículos y descripciones de objetos de lo más peculiares son algunos de los recursos utilizados para sacarnos una sonrisa e incluso alguna carcajada. Su sátira del capitalismo y de las grandes corporaciones funciona especialmente bien y aporta un toque de frescura a la experiencia.
La exploración sigue siendo la estrella de la experiencia
La base jugable vuelve a girar en torno a la exploración y el descubrimiento. El juego nos anima a escanear nuestro entorno, analizar la fauna y la flora de cada planeta y conseguir recursos para mejorar nuestro equipo. Mochilas propulsoras, ganchos de agarre y armas experimentales: cada nueva herramienta abre un abanico de posibilidades y nos permite acceder a zonas que antes parecían inalcanzables.
Podemos disfrutar de la aventura en solitario, pero es en cooperativo donde realmente muestra todo su potencial. Explorar planetas junto a otra persona, coordinar nuestros movimientos y compartir descubrimientos añade una nueva dimensión a la experiencia. Tanto el ritmo como la exploración ganan en dinamismo. Sin duda, este modo cooperativo, perfectamente integrado, es uno de los grandes puntos fuertes del juego.
Una estructura más abierta, si bien algo irregular
La principal novedad de Revenge of the Savage Planet es su estructura con distintos planetas. Mientras la primera entrega nos invitaba a explorar un único mundo, esta secuela nos lleva a recorrer varios entornos radicalmente diferentes. Esta variedad se agradece y ayuda a mantener el interés a lo largo de la aventura. Sin embargo, esta mayor libertad también tiene sus inconvenientes: el ritmo resulta algo irregular en determinados momentos. Algunas zonas están menos inspiradas o transmiten cierta sensación de déjà vu. El juego gana en escala, pero pierde ligeramente en cohesión.
Más allá de esta estructura menos lineal, también resulta interesante la cantidad de posibilidades que ofrece. Nuestro arsenal es bastante más variado que en la anterior entrega gracias a la incorporación de nuestra inseparable impresora 3D. También contamos con un sistema de colección de criaturas, que podemos almacenar en unas salas habilitadas para ello. Aunque estas incorporaciones no aportan demasiada profundidad a nivel jugable, resulta bastante satisfactorio ir completando nuestra particular «Pokédex» de fauna y flora.
Mecánicas variadas y un apartado técnico muy bueno, pero las peleas…
La jugabilidad combina con bastante acierto las plataformas, los tiroteos y la resolución de puzles ambientales. Las secciones de plataformas suelen estar bien resueltas y nos exigen precisión y cierta capacidad de observación, especialmente cuando toca combinar los diferentes dispositivos. Sin embargo, los combates son uno de los puntos más flojos de la propuesta. Aunque los enfrentamientos pueden resultar dinámicos e incluso algo impredecibles, lo cierto es que les falta profundidad a largo plazo. Los enemigos terminan haciéndose repetitivos y los enfrentamientos van perdiendo intensidad con el paso de las horas.
En el apartado técnico, hemos detectado algunos problemas puntuales con las colisiones, una cámara algo caprichosa durante determinadas secciones de plataformas y pequeños errores de funcionamiento. Nada especialmente grave ni que llegue a entorpecer demasiado la experiencia, pero sí son detalles que nos recuerdan que, en ocasiones, las ambiciones del proyecto van un poco por delante de su ejecución técnica.
Jugado en PC. Puedes consultar nuestra política de análisis aquí.
7/10
Revenge of the Savage Planet es una secuela muy ambiciosa que logra expandir su universo, pero conservando su identidad. Es más grande, más variada, pero también menos uniforme. Aún así, el juego es una experiencia la mar de refrescante. La exploración está bien lograda, el mundo está genial y cuenta con un humor muy bizarro, convirtiendo Revenge of the Savane Planet en una experiencia que no te puedes perder, especialmente en cooperativo. Hay cosas a mejorar, claro está, especialmente en lo relativo al combate y el ritmo de la aventura, pero le faltan ciertas medidas de calidad de vida, como por ejemplo el poder marcar puntos en el mapa. Eso sí, en líneas generales, esta aventura es lo suficientemente original como para que merezca la pena.
- + Sentido del humor único
- + Exploración interesante y vertical
- + Acabas queriendo coleccionar toda la fauna y flora del juego
- + Hay cooperativo local
- - La historia no es particularmente interesante
- - Es un poco corto
- - Faltan medidas de calidad de vida
- - Podría ser más difícil










