Análisis de Empire of the Ants: cuando lo minúsculo se vuelve extraordinario
, por Enzo
Adaptar Las hormigas, la célebre obra de Bernard Werber, a un videojuego parecía casi un sueño. La novela, repleta de detalles y reflexiones, nos descubre el fascinante funcionamiento de una colonia de hormigas y todo lo que sucede en su diminuto universo. Con más de 35 millones de ejemplares vendidos y traducida a 35 idiomas, llevar una obra de semejantes dimensiones al mundo de los videojuegos no parecía precisamente una tarea sencilla.
Sin embargo, el resultado ha conseguido superar las expectativas con una propuesta muy particular, que difícilmente podemos comparar con otros títulos del mercado. Y es que no estamos ante un simple experimento visual o una curiosidad basada en una obra literaria. El juego también consigue ofrecer una aventura estratégica accesible, inmersiva y mucho más interesante de lo que cabría esperar. Microids podría tener aquí una de las propuestas más originales de todo su catálogo, una apuesta que se aleja por completo de lo que estamos acostumbrados a ver en la editora francesa.
Mil y una patas para mil y un detalles
Desde los primeros compases de la aventura, el juego consigue dejarnos con la boca abierta gracias a su apartado artístico y a un despliegue gráfico de primer nivel, especialmente gracias al uso de Unreal Engine 5. El bosque se convierte en un mundo gigantesco en el que cada brizna de hierba parece una torre y cualquier charco adquiere las dimensiones de un auténtico océano. El cambio de escala es uno de los pilares de la experiencia y, desde luego, funciona de maravilla. Ver aparecer una mariquita como si fuera un enorme coloso o participar en una batalla entre colonias consigue transmitirnos la sensación de formar parte de un ecosistema lleno de vida.
Otro de sus grandes aciertos está en el apartado sonoro. El sonido de las hojas al moverse, las vibraciones del suelo y todos esos pequeños ruidos amplificados del mundo microscópico contribuyen a crear una ambientación realmente espectacular. La banda sonora también acompaña a la perfección, alternando momentos de tranquilidad y contemplación con otros en los que la tensión va aumentando poco a poco.
Y hablando de criaturas, hay que destacar que en Empire of the Ants no solo encontramos hormigas. Ni mucho menos. Termitas, pulgones, escarabajos, avispas, avispones, caracoles y muchos otros insectos forman parte de nuestras aventuras. A esto hay que sumar todas las criaturas que podemos encontrar recorriendo los escenarios y los alrededores de cada mapa, haciendo que el mundo del juego resulte todavía más creíble y variado.
¡La hormiga n.º 103.683, presente!
En esta aventura nos ponemos en la piel de la hormiga soldado 103 683, una integrante de la colonia que se ha ganado el reconocimiento de sus compañeras gracias a su valentía e inteligencia. Nuestra misión será proteger el hormiguero y ampliar su territorio, haciendo frente a todo tipo de amenazas.
La historia está inspirada en la obra de Bernard Werber, aunque no pretende adaptar fielmente sus novelas. A lo largo de la aventura nos encontraremos con elementos de supervivencia, diplomacia, conquista y conflictos territoriales. Tendremos que desplazarnos a diferentes lugares para explorar nuevos territorios, establecer alianzas o expulsar a otras colonias de insectos. Y lo cierto es que resulta bastante fácil dejarse llevar por esta propuesta. Además, contamos con un tutorial bastante extenso, pero bien integrado, que nos irá enseñando poco a poco las numerosas mecánicas del juego.
Aunque su narrativa no alcanza la profundidad de la novela original, sí consigue conservar una de sus ideas más interesantes: la inteligencia colectiva que caracteriza a las hormigas. De hecho, parte de la historia se nos cuenta a través de recuerdos almacenados en feromonas que iremos encontrando repartidos por el mundo. El juego no reproduce exactamente lo que cuentan las novelas, pero mantiene buena parte de su esencia. También encontramos ese componente casi místico en el que la naturaleza se convierte en un enorme escenario donde conviven fuerzas en constante movimiento.
La campaña principal está dividida en cinco grandes capítulos y apuesta por una aventura bastante lineal, aunque entretenida de principio a fin. El objetivo es contarnos una historia y permitirnos explorar unos escenarios especialmente inmersivos, no tanto ofrecernos una experiencia en la que nuestro personaje vaya evolucionando constantemente. Por eso, si sois aficionados a los RPG más profundos, con árboles de habilidades enormes, estadísticas que mejorar y sistemas de progresión complejos, probablemente este no sea vuestro juego.

¿Piedra, papel o tijera?
Las unidades básicas de nuestra colonia se dividen en tres grandes categorías: guerreras, artilleras y obreras. Cada una tiene ventaja frente a una de las otras dos, pero también presenta una debilidad ante la restante. Este sistema de ventajas y desventajas, muy parecido al clásico piedra, papel o tijera o a los tipos de Pokémon, constituye la base de la estrategia y conviene tenerlo siempre presente. De hecho, puede que acabéis recurriendo a una pequeña nota junto a la pantalla para no olvidaros de las fortalezas y debilidades de cada unidad. Eso sí, no penséis que todo se reduce a este sencillo sistema, porque el juego incorpora bastantes más elementos estratégicos.
Como buen título de estrategia en tiempo real, Empire of the Ants necesita ofrecer unas mecánicas lo suficientemente profundas como para que cada enfrentamiento tenga su propia dimensión táctica. Y lo consigue. Unidades aliadas, depredadores, mejoras para el hormiguero, habilidades especiales, selección de tropas y control de diferentes escuadrones a distancia son solo algunas de las posibilidades que tendremos a nuestra disposición.
Todas estas mecánicas están muy bien planteadas y encajan perfectamente dentro de la experiencia. Aunque los RTS suelen estar asociados al mundo del PC, principalmente por la comodidad y precisión que ofrece el ratón, el estudio Tower Five ha conseguido adaptar sus controles de una manera excelente al mando. Más adelante hablaremos de ello, porque merece una mención especial.
A lo largo de la aventura nos esperan misiones de todo tipo. Algunas tienen un enfoque principalmente narrativo, mientras que muchas otras nos llevarán directamente a participar en combates en tiempo real. Los escenarios están diseñados teniendo muy en cuenta las características de cada misión: las zonas más tranquilas nos invitan a explorar y movernos por diferentes superficies, mientras que los enfrentamientos suelen desarrollarse en espacios más abiertos y con buena visibilidad. Al menos, hasta que las condiciones meteorológicas deciden complicarnos las cosas.
El diseño de niveles es uno de sus grandes aciertos. Cada rama, cada flor, cada piedra, cada hoja caída e incluso cada pequeño curso de agua tiene su razón de ser. Da la sensación de que no se ha dejado prácticamente nada al azar.
Un apartado técnico intachable
Es difícil no reconocer el enorme trabajo técnico que hay detrás de Empire of the Ants. Visualmente es una auténtica maravilla: la iluminación resulta espectacular, el modelado de los insectos es magnífico y las texturas cuentan con un nivel de detalle impresionante. Desde las frutas que encontramos en el suelo hasta las superficies de las rocas o los reflejos del agua, todo contribuye a crear un mundo especialmente convincente.
Es cierto que Microids no siempre ha destacado por contar con un catálogo de producciones especialmente pulidas. La editora francesa ha publicado juegos de todo tipo y algunos de ellos han llegado al mercado con resultados algo irregulares y por debajo de los estándares actuales. Sin embargo, el trabajo de Tower Five es una excepción bastante notable. Estamos ante una producción muy cuidada, con personalidad propia y que, además, destaca por su buen funcionamiento y la ausencia de errores importantes.
También merece la pena detenerse en cómo se han adaptado los controles al mando. Como comentábamos anteriormente, los juegos de estrategia en tiempo real suelen estar muy ligados al PC, donde el ratón permite seleccionar unidades y dar órdenes con mucha precisión. Sin embargo, Tower Five ha encontrado una solución tan sencilla como ingeniosa para trasladar esta experiencia a consolas: nosotros somos el ratón.
En lugar de controlar el campo de batalla desde una vista elevada y seleccionar unidades haciendo clic por toda la pantalla, la propia hormiga que controlamos se convierte en nuestro cursor. Por ejemplo, si queremos mejorar el hormiguero, tendremos que desplazarnos físicamente hasta él con nuestra pequeña protagonista para realizar la acción correspondiente. Las diferentes opciones aparecen representadas mediante símbolos directamente sobre el terreno.
Es una idea muy bien ejecutada e integrada dentro de las propias mecánicas del juego. Además, tiene una ventaja importante: nunca nos quedamos mirando los enfrentamientos desde la distancia, sino que participamos activamente en ellos. No somos simplemente alguien que da órdenes desde fuera del campo de batalla, sino una parte más de nuestra colonia.

Contenido post-lanzamiento
Si Empire of the Ants ya estaba bastante bien ya de salida, gracias a una buena cantidad de contenido y un apartado técnico muy cuidado, Tower Five no ha querido quedarse ahí. El estudio ha publicado una importante actualización que incorpora numerosas novedades y amplía todavía más las posibilidades del juego. Bajo el nombre de Swarm Together, esta actualización pone el foco en la rejugabilidad, la estrategia y, especialmente, las opciones cooperativas. Por su cantidad de contenido, prácticamente podría considerarse una expansión.
Una de las principales novedades es el modo Horda, que podemos disfrutar tanto en solitario como en cooperativo. Aquí tendremos que sobrevivir a oleadas interminables de enemigos que irán cambiando constantemente. También podemos volver a jugar seis misiones de la campaña mediante un nuevo sistema de puntuación, que nos invita a optimizar nuestras estrategias para conseguir los mejores resultados y alcanzar los primeros puestos de la clasificación.
Y, por supuesto, el cooperativo también recibe su buena dosis de novedades. La actualización incorpora un nuevo modo en el que podremos enfrentarnos junto a otro jugador a dos equipos controlados por la IA, en un mapa diseñado específicamente para batallas de esta magnitud. Si tenemos en cuenta que el juego ya contaba con opciones competitivas PvP, queda claro que el estudio ha querido ampliar las posibilidades multijugador en todas las direcciones.
Las novedades tampoco se limitan a los modos de juego. El propio gameplay recibe algunas incorporaciones bastante interesantes. Una de ellas es una nueva unidad llamada «Paussus», capaz de infiltrarse en los hormigueros enemigos y robar sus recursos sin ser detectada. Una habilidad que puede cambiar por completo el desarrollo de una partida si sabemos aprovecharla.
También viene con una nueva habilidad apodada «Tormenta de feromonas», que genera una nube capaz de bloquear la visión y la información de una zona concreta del mapa. Una herramienta perfecta para preparar ataques sorpresa y pillar desprevenido al rival.
Algún fallito que le impide alcanzar la excelencia
Aunque estamos ante un juego realmente bueno, Empire of the Ants tampoco es perfecto. La interfaz puede resultar algo confusa en determinados momentos, aunque es cierto que terminamos acostumbrándonos a ella. En cuanto a la dificultad, también encontramos algunos altibajos. Hay misiones especialmente complicadas que contrastan con otras bastante más asequibles. Además, mientras que algunas resultan realmente entretenidas y consiguen mantenernos enganchados, otras no terminan de funcionar igual de bien.
También habríamos agradecido algo más de libertad a la hora de desarrollar la historia, con una narrativa algo más profunda o algún giro argumental inesperado. Eso sí, tampoco debemos olvidar que la historia no es precisamente el principal atractivo de esta propuesta.
Si tuviéramos que buscar algún pero a su estupenda dirección artística, probablemente sería la falta de movimiento en los escenarios. A pesar de lo bonito que resulta todo, echamos en falta algo más de viento y movimiento en la vegetación. En ocasiones, la naturaleza parece demasiado estática, algo que contrasta con el enorme nivel de detalle que encontramos en el resto del apartado visual.
Por último, también hay algunos pequeños problemas con los movimientos de nuestra hormiga. En determinadas situaciones, especialmente cuando caminamos boca abajo o cambiamos de dirección rápidamente, los controles pueden resultar algo imprecisos. Al principio puede incluso tener su gracia, pero enseguida aprendemos a reaccionar ante estas situaciones. Eso sí, cuando ocurre en mitad de un combate intenso, puede llegar a resultar bastante molesto.
Jugado en PC. Puedes consultar nuestra política de análisis aquí.
8.5/10
Empire of the Ants no es precisamente un RTS revolucionario, y desde luego no es una superproducción. No cuenta con la profundidad y el presupuesto de los gigantes del género. Dicho esto, es un juego muy vibrante con una identidad propia y una ambición inesperada. Una de las sorpresas más grandes que nos deja es que no se limita a una sola categoría: bebe de los juegos de estrategia, claro está, pero también de los de aventuras, de los de gestión e incluso de los de acción. Su increíble estilo artístico, su mundo fascinante, lo inmersivo que es, la multitud de modos de juego y este enfoque híbrido conforman una experiencia tan interesante como accesible, creando una experiencia que no olvidaréis.
- + Un concepto original y muy bien ejecutado
- + Fácil de disfrutar pese a su profundidad
- + Gráficos resultones
- + Funciona muy bien en consolas / mando
- + Diseño de niveles interesante
- + Multitud de modos de juego
- + Mucha rejugabilidad
- - La campaña y la trama no terminan de funcionar
- - La dificultad da bandazos
- - Los controles podrían ser mejores









