Análisis de DuneCrawl: una aventura que va de lado a lado

, por Enzo

Análisis de DuneCrawl: una aventura que va de lado a lado

Puesto que lo de salir a explorar islas y recorrer los siete mares en barco ya está muy visto, el estudio canadiense Alientrap ha decidido arriesgarse con un concepto más original: explorar ruinas en un desierto la mar de hostil mientras vas a bordo de un cangrejo gigante. A caballo entre un juego de acción, una aventura de mundo abierto y un dungeon-crawler cooperativo, el título cuenta con una premisa interesante que llama mucho la atención. Tras un estilo artístico bastante minimalista se esconden unas cuantas buenas ideas y una experiencia muy disfrutable que deja un regusto un poco amargo por unos pocos problemas. Tras acabar con el jefe final, es hora de contaros que nos ha parecido.

Disfrutando de un mundo lleno de arena

Lo primero de todo: es difícil no deshacerse en halagos hacia la dirección artística. Como suele ser el caso en todo lo que hace el estudio canadiense Alientrap, DuneCrawl cuenta con un mundo dibujado a mano. Los escenarios mezclan ilustraciones en 2D con escenarios en 3D para ganarse una identidad propia, si bien la perspectiva isométrica del juego a veces juega en su contra y no es demasiado clara. La banda sonora contribuye a la atmósfera aventurera del título, alternando sin muchos miramientos entre melodías más contemplativas mientras vamos de viaje a temas más animados en peleas.

Como buenos corsarios, tendremos que recorrer estos lugares y ayudar a los lugareños a repeler la invasión de los misteriosos «Vassal», unos enemigos que recuerdan a soldaditos de cerámica. Para lograrlo, tienes un medio de transporte extraordinario a tu disposición: un cangrejo gigante que hace las veces de vehículo, fortaleza móvil y cuartel. Lleva a tu tripulación de un lado a otro, almacena tus recursos e incluso participa de forma activa en las peleas gracias a su arsenal y sus cañones.

El cangrejo gigante aparcado en una isla con varios jardines cerca Una pelea entre dos cangrejos gigantes con jugadores a los cañones

Progresión y contenido

El amplio desierto esconde islas rocosas, oasis, pueblecitos y mazmorras con misiones, tesoros y secretos a descubrir. Cada pequeño viaje esconde una pequeña sorpresa, sea una pelea contra una criatura enorme, un puzle ambiental o un simple pero bien escondido cofre del tesoro. Esta estructura logra animar a explorar y hace que te quieras desviar del objetivo principal.

Una vez llegas a una isla, DuneCrawl opta por una fórmula un poco más convencional. Los combates recuerdan a los RPG de acción isométricos de antaño, con ataques veloces, volteretas para esquivar y una amplia variedad de armas cuerpo a cuerpo y a distancia. La jugabilidad es fácil de entender, si bien a las peleas les falta algo.

Los enemigos cumplen, sin más, pero les falta la profundidad de los mejores títulos del género. Es un sistema efectivo, pero al que le falta un poco de profundidad tras varias horas de partida.

Un vistazo a una de las regiones del juego en el mapa Un paseo por uno de los pueblecitos en los que hay mercaderes Descansado encima de una montura cerca de una cascada Una pelea contra un jefe con forma de sierra

Un cierto parecido a Sea of Thieves

El juego consigue enganchar de verdad en cooperativo. Hasta cuatro jugadores se pueden subir al cangrejo gigante a la vez, sea de forma local o a través de Internet. Resulta muy divertido el repartirse las tareas por hacer: mientras uno conduce al bicho, el otro recarga los cañones, el tercero hace reparaciones y el cuarto salta al abordaje o pelea cuerpo a cuerpo… Si cambias al cangrejo por un barco, suena como Sea of Thieves (dejando el JcJ a un lado).

Esta necesidad de organizarse espontáneamente va creando situaciones tan caóticas como memorables, si bien no es tan divertido si juegas solo o con un amigo más. Cargar a un amigo en un cañón y dispararlo a una fortaleza nunca cansa. Si juegas solo, sigue siendo divertido porque cuentas con un compañero controlado por la máquina.

Pelea del cangrejo contra una fortaleza Unos cañones disparando a nuestro cangrejo conforme nos acercamos a una fortaleza

Un par de pegas: falta de profundidad y una ejecución regulera

Está claro que DuneCrawl tiene buenas intenciones, pero da la sensación de que se queda a medias. Algunas mecánicas podrían ser mejores si fuesen más profundas. Se agradecería más opciones de personalización para nuestro personaje y nuestro medio de transporte gigante, con armaduras más peculiares, una mayor variedad de equipo o quizás que modificasen las estadísticas. El cangrejo gigante también se mueve muy lento a la hora de explorar, y eso es lo que vas a hacer la mayor parte del tiempo…

Desde un punto de vista técnico, hay algún que otro bajon de la tasa de fotogramas, y el sistema de fijado de enemigos durante los combates cuerpo a cuerpo es un tanto tosco. Las físicas del título son interesantes pero inconsistentes: el botín a veces se queda atascado en partes, los proyectiles van lentos y no siempre son precisos. A esto hay que sumar la vista isométrica, que consigue que a veces tu personaje no haga lo quieres. También nos hubiese gustado una mayor diversidad en cuestión de equipo, y que la moneda del juego fuese más útil.

A bordo de una montura en una isla con vegetación Nuestro personaje en uno de los pueblos del mapa, cerca de varios mercaderes

Jugado en PC. Puedes consultar nuestra política de análisis aquí.

6.5/10

DuneCrawl no es perfecto, pero al César lo que es del César: intenta experimentar y ser original. Su mezcla de exploración, acción y cooperativo constituye un núcleo jugable solido, si bien la ejecución podría ser mejor. Se echa en falta una mayor profundidad en el combate, y algunas mecánicas podrían estar más desarrolladas. En definitiva, se trata de una experiencia refrescante y poco convencional que merece la pena probar si te llama la atención.

  • + Un precioso mundo hecho a mano
  • + El cooperativo es interesante
  • + Es fácil de dominar
  • - Le falta profundidad
  • - La trama no está todo lo desarrollada que esperábamos
  • - La vista isométrica puede dar lugar a errores