Análisis de Palworld: pocos medios y grandes ambiciones
, por Enzo
Palword es uno de esos juegos cuyo anuncio dió mucho que hablar. El título de Pocketpair es una aventura de supervivencia que combina colección de criaturas, crafteo, exploración y peleas, y despertó tanta curiosidad como ríos de tinta se derramaron por sus similitudes con Pokémon. No obstante, más allá de una primera impresión quizás cuestionable se esconde una experiencia muy ambiciosa que bebe de títulos como ARK: Survival Evovled o incluso Valheim para ofrecer una mezcla que engancha.
Con más de 2 millones de jugadores de lanzamiento y 400.000 reseñas publicadas en Steam hasta la fecha (el 94 % de las mismas siendo positivas), ya es uno de los mayores éxitos de la plataforma. Tras un periodo de acceso anticipado marcado por números estratosféricos y una cantidad indecente de actualizaciones, Palworld es ahora un juego mucho más pulido, con mucho contenido nuevo y un mejor equilibrio. ¿Consigue esta versión 1.0 hacer realidad el potencial que mostraba de salida? Es hora de irnos de aventuras y descubrir si este fenómeno logra cumplir con su reputación.
Un comienzo accidentado
Por si has estado metido en una cueva sin conexión a internet desde 2024, es hora de dar un repaso al fenómeno Palworld, desde su acceso anticipado aquel año a su lanzamiento oficial en julio de 2026. Ya desde el principio, las redes sociales quedaron inundadas de comparación entre Pokémons y Pals, llegando algunos usuarios a acusar al estudio de plagio.
La controversia no tardó en alcanzar nuevas cotas cuando Nintendo y The Pokémon Company demandaron a Pocketpair. Para sorpresa de la mayoría, la mayoría de estas fallidas acciones legales se centraron no en el plagio a nivel artístico, si no en la infracción de una serie de patentes relacionadas con mecánicas jugables, sobre todo aquellas relacionadas con la captura y el uso de criaturas varias.
A mala gana, y a fin de evitarse problemas, los de Pocketpair fueron haciendo cambios al juego, al tiempo que sacaban más y más contenido. Dos años después de su debut, el estudio ha logrado transformar en una simple curiosidad que acabó transformada en un fenómeno global en un juego por pleno derecho, cuyo lanzamiento oficial en julio de este año ha supuesto el final de un desarrollo marcado tanto por éxitos como por alguna que otra controversia.
«Palworld una copia de Pokémon»: ¿buena comparación o exageración?
Si no estás muy puesto en el tema, es difícil de discutir que Palworld parece un Pokémon pero con pistolas. La realidad es mucho más complicada que esa simple frase. Sí, hay pocos juegos con criaturas tan molonas y coloridas: la comparación a Pokémon es inmediata e innegable. Pero si cogemos a Palworld como conjunto, quitando alguna que otra mecánica, no tiene nada que ver con la franquicia de Nintendo. Si tuviésemos que compararla con otra saga, en realidad sería más apropiado hacerlo con ARK: Survival Evolved.
Recurid Palwolrd a un simple «Pokémon pero con pistolas» es tan obvio como reduccionista. Si bien ambas sagas se basan (parcialmente) en la captura de criaturas, sus filosofias de juego son radicalmente distintas. Mientras que Pokémon es primer de todo un RPG centrado en coleccionar monstruos con peleas por turnos y un fuerte énfasis en la narrativa, Palworld es un survival en mundo abierto en el que los protagonistas son la exploración, la gestión de recursos, la creación de una base, el crafteo, la automatización y el cooperativo. Para entenderlo mejor, ha llegado la hora de echar un vistazo a los sistemas de juego de Palworld en su totalidad.
Los Pals: casi un juego en sí mismo
Los Pals son el tema central del juego, su columna vertebral. Los capturaremos y los haremos crecer, los intercambiaremos, haremos que peleen, que se reproduzcan, exploren, conseguiremos efectos pasivos gracias a ellos, los haremos dar el callo e incluso los sacrificaremos…
Con más de 200 criaturas a capturar, hay mucho que hacer. Cada uno tiene sus propias estadísticas, así como habilidades pasivas y activas. Estas son útiles para todos los aspectos del juego, que están relacionados entre sí de una forma muy coherente.
Son divertidos de coleccionar, y también mola enseñar los más raros que hayas conseguido a tus amigos, pero lo mejor es usarlos. Además de contar con un sistema de combate interesante, si bien con margen de mejora, los Pals son útiles para multitud de aspectos del juego. Gracias a sus pasivas, docenas de criaturas pueden servir de monturas por tierra, mar y aire.
Otros te permiten mejorar tu puntería, descubrir recursos ocultos, mejorar tus estadísticas o incluso ofrecen bonuses a actividades como pescar y más. Si te levantas de mal humor, puedes cocinarlos a la barbacoa o sacrificarlos y unir sus cadáveres, mejorando los stats del Pal que los absorba. Canibalismo, señores.
Si lo que te gusta es la estrategia, Palworld también es para ti. De hecho, puedes entrenar y crear Pals con estadísticas perfectas usando objetos y mecánicas, como por ejemplo la crianza. Aquí entramos en materia de genética, buscando criar a Pals con ciertos rasgos para que sean los padres de otro Pal y se los transmitan. Luego, estos Pals sirven para el «endgame» o para peleas JcJ.
Si lo que quieres es echarte unas risas, tienes a un zorro con lanzallamas o a un pingüino que dispara cohetes, ¡pura adrenalina! Por último, y no por ello menos importante, los Pals juegan un papel fundamental en nuestras bases. Este aspecto, como otros tantos de la aventura, es mucho más profundo de lo que cabría pensar, y entraremos en más detalle luego.
Palworld y su increíble profundidad
¿Por dónde empezamos? Esa no es solo la pregunta que nos hacemos para seguir con el análisis, si no también la que nos persigue desde el principio de la partida. Hay tanto que hacer, ¡y tanto de lo que hablar! Ahora que nos hemos dado cuenta de lo importantes que son los Pals, toca hablar de los varios sistemas y mecánicas que conforman el juego.
Los aficionados a los survivals se sentirán como en casa: al empezar el juego, tras cazar unos pocos Pals y presumir de ello, toca empezar a recoger madera y piedras. Estos primeros recursos nos permiten construir los puntos más básicos del juego y montar nuestro primer campamento, y ahí es cuando empezamos a darnos cuenta del absurdo tamaño de este juego.
Una vez alcanzamos el primer nivel, descubrimos el árbol con el que desbloquear distintos tipos de tecnología, que esconde equipo para jugadores y Pals, una amplia variedad de armas, un taller, comida, minerales y otros tantos objetos la mar de extravagantes. La lista se antoja eterna, pero también es muy clara, por lo que nunca te pierdes. He aquí otro de los puntos fuertes del juego: es fácil de entender pese a todas las cosas que hacer. Las recetas no están escondidas, entiendes en un momento a qué tienes acceso, qué desbloquearás pronto, y cómo crearlo.
Vale, ya has recogido los recursos: ahora toca construir una base y poner a los Pals a trabajar para aprovechar de lo que son capaces. Además de sus estadísticas para el combate y sus pasivas, estas magníficas criaturas tienen aptitudes naturales para el trabajo. Algunos pueden crear objetos, otros plantar semillas, cargar con distintas cosas, generar electricidad o incluso encender una hoguera para cocinar… Y mucho más.
Detrás de su aspecto adorable se esconde un puzle de optimización bastante complejo. Si bien no requiere que te estrujes el cerebro a niveles de Satisfactory a medianoche tras una partida de una decena de horas, Palword te obliga a gestionar tu colonia de Pals como si de un pequeño ejército se tratase: activando, desactivando y mejorando habilidades, haciendo que los Pals trabajan en pares, asignándoles tareas, optimizando el espacio, gestionando la moral y el hambre… Es casi como un juego en sí mismo. Todo encaja a la perfección, y es endiabladamente divertido ponerte a optimizar todo.
Ritmo y progresión
Todas las mecánicas y los sistemas de los que os hemos hablado dan experiencia para nuestro personaje y su equipo activo de Pals. Si bien esto parece terriblemente convencional, también ofrece mucha sensación de libertad: no importa lo que hagas, vas avanzando. Así pues, un jugador que no se quiera centrar en la crianza, las peleas de jefe o incluso pescar puede centrarse en en capturar los Pals que quieran para avanzar. El juego no te lleva demasiado de la mano y tampoco te limita a ciertas tareas, por lo que te permite hacer lo que más te apetezca. Esto contribuye a que el juego sea tan adictivo.
¿Quieres dejar la historia a un lado? Puedes. ¿Te apetece explorar una zona de demasiado nivel para ti mientras mueres una y otra vez intentando capturar a Pals demasiados fuertes para ti? Allá tú, si bien los jugadores más expertos ya sabréis que podéis conseguir Pals de mundo más nivel pescando. Sí, la mecánica te permite capturar (con más o menos éxito) a criaturas sin tener que enfrentarte a ellas a través de un minijuego.
Una vez más, el juego está muy bien pensado. Tener un Pal demasiado fuerte echaría a perder el juego y la sensación de progresión, por lo que se ha añadido un sistema para equilibrar el nivel del Pal al del jugador, permitiéndote disfrutar de tu nueva criatura sin cargarte el equilibrio de la experiencia. El árbol de habilidades también se desbloquea con facilidad, ofreciendo una sensación de descubrimiento y novedades a disfrutar a lo largo de la aventura.
El ritmo general de Password es excelente y está muy bien medido. El diseño del mapa está genial, con multitud de biomas y mogollón de oportunidades para explorar. Si tuviéramos que buscarle una pega, sería que una vez llegas a un nivel alto, sobre todo entre el 70 y el 80, empiezas a tardar en subir a tus criaturas favoritas. Tendrás que planear muy bien tu equipo, puesto que puedes acabar desesperándote intentando subir al nivel máximo a docenas de criaturas.
Contenido multijugador
Aún no hemos hablado del multijugador. Si bien es perfectamente jugable solo, Palworld adquiere otra dimensión cuando juegas acompañado. Ya estés cooperando a través de hermandades en partidas privadas o enfrentándote a otros en peleas JcJ o servidores en línea, no te vas a quedar sin cosas que hacer.
Este aspecto colaborativo funciona muy bien gracias a las distintas especializaciones de los Pals, contribuyendo cada uno de forma única a la economía del campamento mientras los jugadores nos repartimos los roles explorando, consiguiendo recursos, construyendo o peleando. Las peleas contra los jefes más poderosos, las expediciones por mazmorras y las raids se vuelven aún más intensas cuando las disfrutas en grupo, aportando más estrategia a cada encuentro.
No es perfecto, ¡ni mucho menos!
Pese a que el juego ha avanzado mucho desde que saliera en acceso anticipado, Palworld tiene varios problemas que impiden que sea excelente… Pero siendo honestos, la experiencia general los disimula muy bien, y casi ni te importan con el mando en la mano.
La pesca, por ejemplo, no consigue enganchar del todo: si bien te lo pasas genial durante los primeros compases de la aventura, las mecánicas carecen de una cierta consistencia, y su atractivo acaba palideciendo frente a la idea de la pesca automatizada en el campamento, que es mucho más beneficiosa y no necesita ningún «input» por tu parte. Los niveles más altos del crafteo parecen echar el freno a la progresión, algo que en la teoría suena bien, pero que acaba haciendo que se acumulen las limitaciones y resulta frustrante. Que las recetas cada vez pidan más cosas está genial, pero que haya limitaciones a la hora de conseguir recursos, no tanto.
En lo que al mapa del juego se refiere, si bien las nuevas regiones impresionan por los gráficos y el diseño de niveles, el contraste con zonas más antiguas echa un poco para atrás. De la misma forma, las peleas contra los nuevos jefes y las historias del «endgame» son más espectaculares y dinámicas, pero la ejecución a nivel técnico a veces deja que desear, con colisiones poco coherentes o IAs deficientes.
Jugado en PC. Puedes consultar nuestra política de análisis aquí.
9/10
En definitiva, Palword es una agradable sorpresa y ofrece una experiencia que, si bien no es perfecta, es bastante redonda, adictiva y divertida a rabiar. Si bien a primera vista podría parecer un survival cualquiera con unas pocas criaturas coloridas, la profundidad del juego y la enorme cantidad de contenido consiguen hacer las delicias de todo aquel que lo prueba.
Pese a un lanzamiento un tanto accidentado y multitud de obstáculos por el camino, el estudio responsable ha dado el soporte necesario al juego, llegándose a convertir en una experiencia que ya es imprescindible en el género de la supervivencia y el crafteo. Con los escasos recursos a su disposición, Palworld demostraba una ambición desmedida desde su anuncio, y ha logrado cumplir con lo prometido. Sí, hay algún problema técnico aquí y allá, y algunas inconsistencias en su ejecución, pero todos los elementos del juego están muy bien planteados y encajan los unos con los otros, convirtiéndose en una aventura irrepetible. Palworld no es perfecto, vale, pero el juego es excelente en líneas generales.
- + Muy adictivo desde el principio
- + Tiene mogollón de contenido
- + Hay muchas opciones y personalización
- + El cooperativo está bien diseñado
- + Hay un «endgame» claro y definido, y se pueden optimizar los Pals
- + Pese a su profundidad, nunca deja de ser intuitivo
- + Tiene un precio razonable
- + La exploración es interesante y siempre tiene recompensa
- - Es un poco bruto a nivel técnico en ciertas partes
- - La ejecución podría ser mejor
- - Falta pulir el «endgame»
- - La historia queda en un segundo plano


















