Análisis de Valor Mortis: La muerte le sienta tan bien
, por Enzo
A primera vista, uno podría pensar que Valor Mortis no es más que un «Soulslike» más de tantos, pero esconde una experiencia única y mucho más atrevida, bebiendo de influencias la mar de dispares que dejan a un lado los estándares del género. La jugabilidad es dinámica y versátil, con una cámara en primera persona sacada de Ghostrunner y armas de fuego, habilidades especiales, combates cuerpo a cuerpo e incluso parkour.
La trama está ambientada en las Guerras Napoleónicas, en una Europa alternativa, y toca temas como las víctimas de este tipo de conflictos o como el poder corrompe al ser humano. ¿Que no suena demasiado interesante, dices? Bueno, vamos a ver como Valor Mortis se las apaña para hacer realidad su visión y ofrecer una experiencia que te dejará sin habla.
Una inmersión excepcional
Seamos claros: no estamos hablando de los elementos más interesantes del mundo. Si bien muchos prefieren que este tipo de juegos sean de corte medieval, Valor Mortis deja todo eso atrás para meternos de lleno en una guerra, y no en una cualquiera: la de Napoleón. ¿Que por qué? Pues porque querían contar una historia distinta, y ofrecer un contexto raramente usado en los videojuegos, y dar sentido a la presencia de las armas de fuego, conviviendo estas con espadas y un poco de terror. Ya os lo adelantamos: han cumplido con creces.
Desde los primeros compases de la aventura, nuestros ojos y oídos se ven atrapados por una inmersión muy lograda. Los escenarios son preciosos y la mar de detallados, con modelos increíbles y bellas texturas. Hay multitud de lugares a visitar, cada uno más cautivador que el anterior, desde naturaleza a algunos más industriales. Los efectos de iluminación cumplen con creces y hacen que estos escenarios brillen con luz propia, incluso cuando están llenos de cadáveres, plagas y todo tipo de monstruos a los que nos tendremos que enfrentar… Empezando por la humanidad.
Si bien ya nos hemos acostumbrado al dinamismo de los escenarios actuales, con rachas de viento, la vegetación moviéndose y la vida salvaje haciendo de las suyas, este no es el caso de Valor Mortis. Si bien tiene unos gráficos muy buenos, la naturaleza está congelada, pero esto no hace que dar más peso a una atmósfera opresiva y pesada. La única excepción a esta belleza tan tétrica es el agua estancada (los pantanos), que podrían estar más pulidos.
La banda sonora del juego también es otro punto a destacar: consigue aderezar los momentos más intensos y lo más tranquilos, y hay multitud de sonidos ambientales que logran hacer que la inmersión sea aún más auténtica. El doblaje está muy logrado, con distintos acentos para varios personajes y una forma única de pronunciar ciertas palabras que les da un toque realista y muy personal.
Seguro que algunos de vosotros ya le habréis buscado el parecido con Resident Evil Village y más concretamente, con Resident Evil 4 Remake, y con motivo. Ambos juegos fueron fuente de inspiración para el estudio. Hay multitud de referencias: pueblecitos europeos abandonados y asolados por una plaga, minas con vagonetas e incluso varios personajes cuyos nombres os sonarán.
Un «Soulslike» relativamente accesible
Antes de echar para atrás a todos aquellos que busquéis un reto, cabe destacar que pese a todas las medidas de accesibilidad que os vamos a mencionar, esto sigue siendo un «Soulslike». Hay un sistema de resistencia a tener en cuenta, hogueras para que reaparezcan los enemigos y recursos que perder al morir… Ya sabéis, esas cosas.
Eso sí, hay que tener en cuenta que la experiencia pretende ser más única y quizás menos exigente. Ofrece un cierto punto de accesibilidad para llegar a una mayor audiencia, con menús y un inventario simplificado, nada de estadísticas y equipo complicados y un árbol de pasivas muy intuitivo. Además, perder tus recursos contra un jefe hace que aparezcan fuera de la misma zona, por lo que puedes recuperarlas fácilmente.
También puedes caerte y no morir al instante: solo reapareces cerca con un poco menos de vida. ¿Dices que eso es demasiado fácil? Bueno, es que Valor Mortis cuenta con mucho plataformeo y exploración. Vas a tener que hacer saltos bastante largos y precisos, y tendrás que dominar la velocidad de tus combos para superar distintos obstáculos… Y no lo lograrás a la primera. Sí, es un juego más bien lineal con un poco de exploración, pero con un ritmo y una progresión perfectos.
Jugabilidad doble: ¿apuntas o disparas?
¿O acaso saltas? Porque sí, ya os lo hemos dicho antes, hay mucho parkour, muy inspirado en los excelentes Dishonored, lo que hace que la experiencia general sea la mar de inmersiva. Está muy logrado, y el resultado es fluido y responde bien. Hay multitud de movimientos de parkour entre los que elegir, tanto en la exploración como en las peleas. La gran mayoría de maniobras acrobáticas son bastante fáciles de ejecutar, pero hay otras partes más complicadas que seguro que te sacarán de quicio. Bastante innovador todo.
Puede que no debamos deciros esto, pero es posible aprovechar el parkour y la verticalidad del mapa a tu favor: hay enemigos que no pueden escalar obstáculos o pasar por los recovecos más estrechos. Puede que hayamos usado las alturas a nuestro favor en repetidas ocasiones, principalmente contra esos malditos «Guardias Eternos», pero nadie nos puede culpar. Ah, y no os olvidéis de las trampas: puede que os acaben partiendo la boca. También hay enemigos más listos que el jugador medio, y que saben ponerse en cuclillas para ir por donde no toca. Eso sí, no os vamos a decir cuáles: allá os pongan en vuestro sitio a vosotros también
Pero vamos a lo más importante en lo que a mecánicas se refiere: ¿disparas o apuntas? ¡Ambas cosas! Somos ambidiestros, palabra que no se suele usar mucho en la vida diaria. Bebiendo no solo de Dishonored, sino también de Lies of P, disponemos armas cuerpo a cuerpo y armas de fuego o habilidades especiales para la otra mano. Pronto te acabas acostumbrando e incluso a disfrutarlo.
Además, deberemos ir alternando entre hacer «parries», esquivar y hacer combos según lo requiera la situación. También hay una barra de aturdimiento con la que podemos hacer ejecuciones una vez está llena. Cada tipo de arma cuerpo a cuerpo ofrece posibilidades únicas, con una rueda de equipo que podremos abrir a voluntad y que pausa el juego, dando una mayor libertad de acción y versatilidad.
Cada arma y habilidad que consigamos puede mejorarse en un menú pensado para ello, mejorando el daño y aportando propiedades extra muy interesantes. Además, podemos mejorar a nuestro personaje con el árbol de pasivas, que es también muy intuitivo. La combinación de estos dos puntos permite especializarse. Eso sí, cabe destacar que la munición está demasiado limitada, lo que hace que no podamos usar las armas de fuego todo lo que nos gustaría. No obstante, se trata de algo comprensible teniendo en cuenta la ambientación del juego y el no querer que las armas de fuego sean la fuente de daño principal.
El primer jefazo: un bautismo de fuego
La dificultad de Valor Mortis está diseñada para que sea más accesible que otros «Soulslike»: las primeras horas pasarán sin demasiados problemas, permitiéndonos descubrir y acostumbrarnos a las mecánicas disponibles. Eso sí, poco después te verás las caras con el primer jefazo. Os vamos a dar unos pocos consejos, que no hacen daño a nadie y os ayudarán a entender lo que está por venir.
Esta pelea es mucho más difícil que cualquier cosa con la que te hayas encontrado en el juego, y eso es normal. Como en otros tantos títulos similares, es una prueba para ver si el jugador ha conseguido entender lo más básico. Si bien no es tan difícil como otros ejemplos del género, puede que te pille por sorpresa con Valor Mortis. Hay varios puntos a considerar.
Para empezar, jugar a un juego difícil en primera persona puede hacer que sea complicado seguir las animaciones. Ya no te vas a cruzar con un enemigo pequeño que tendrás que escrutar desde la distancia, si no más bien un jefazo que ocupa la mitad de la pantalla o incluso más estando cerca. Es normal que haya mucho movimiento en la pantalla, y tardarás un poco en acostumbrarte. Ves armándote de paciencia porque creednos, el resto del juego es mucho más sencillo una vez terminas con este bicharraco, si bien hay alguna excepción.
Una historia interesante que no llega a alcanzar su potencial
Ahora vamos a hablar de un aspecto que no suele ser importante en los «Soulslike»: la trama principal y la forma de narrarla de Valor Mortis. El contexto histórico del juego y su mundo juegan un papel muy importante: controlas a un soldado alzado de entre los muertos, que sufre de una amnesia casi total y que oye la voz de su emperador, Napoleón, que busca venganza.
Si bien queda relegada a un segundo plano, la historia se va desarrollando con unas cuantas intervenciones mentales de Napoleón, varios ecos del pasado y las ya tradicionales notas y cartas repartidas aquí y allá. Creemos que una mayor presencia del emperador hubiese hecho que el juego ganase enteros, porque tiene mucho potencial.


Nuestro protagonista tendrá que que tomar decisiones que tendrán consecuencias para la aventura, poniendo a prueba nuestro código moral y el conocimiento que tenemos de la situación. Estos elementos logran transmitir una sensación muy poco común en los «Souslike» y que recuerdan a Banishers: Ghost of New Eden y que te hace dudar a la hora de hacer según qué.
Las misiones secundarias se merecen un párrafo entero. Hay multitud de ellas, y son muy interesantes. Acostumbran a ser enigmáticas y acaban acumulándose. De hecho, es difícil saber cuando podremos terminarlas. Algunas no llevan demasiado tiempo, mientras que otras requieren que te pases varios capítulos antes de volver a ellas, haciendo que te olvides de las mismas, si bien aportan mucho al juego.
Cosas a mejorar
A estas alturas, creo que queda claro que Valor Mortis nos ha encantado y creemos que es una experiencia memorable. Aún así, el juego tiene algún que otro problema y varias cosas a mejorar.
Hablando en plata, de vez en cuando saltan algunos problemas gráficos o de audio, y el título podría haberse optimizado mejor. A esto hay que añadir que los controles por defecto del juego son un asco. En defensa del estudio, tienes que configurar botones fácilmente accesibles y prácticos para atacar, bloquear, correr, saltar y esquivar, y todo en cuestión de segundos. Y eso sin mencionar el cambio de armas, las curas y los objetos. Nuestro mejor consejo es que busquéis la fórmula que más os convenza.
A la exploración le falta algo. Es simple y efectiva, pero deja que desear. Nos hubiesen gustado más secretos o cosas escondidas de verdad, no solo algún desvío, si bien no hay pegas que ponerle al diseño de niveles. Los objetos que no llevamos encima van a parar a una hipotética caja a la que no podemos acceder, algo que puede parecer tonto pero que no se explica nunca. Por otra parte, es imposible saber con qué tipo de munición te has encontrado, lo que impide que escojas el arma a usar para luego recargarla.
Jugado en PC. Puedes consultar nuestra política de análisis aquí.
9.5/10
Valor Mortis es una experiencia de lo más particular que se esconde tras una fachada de los tan manidos «Soulslike». One More Level consigue aprovechar lo aprendido con Ghostrunner y unirlo a inspiraciones de lo más dispares para crear un juego de lo más interesante, original y bien llevado. No es que sea particularmente revolucionario, pero los distintos elementos que lo conforman están unidos de forma precisa y coherente para ofrecer una aventura interesante, original y muy bien ejecutada que se las apaña para sumergirnos en un universo histórico muy concreto.
- + Una dirección artística e inmersión sublimes
- + Un mundo y escenarios la mar de originales, modelados a la perfección
- + Un doblaje al inglés de calidad
- + Una jugabilidad original y pulida
- + Tanto el parkour como las acrobacias están bien integrados en el juego
- + Una duración respetable
- - Saltos en la dificultad de la nada
- - La trama no es nada del otro mundo, y las misiones secundarias están metidas con calzador


















