Análisis de Castlevania Belmont’s Curse: un regreso marcado por el sufrimiento y la nostalgia
, por Thibaut
Análisis de Castlevania: Belmont’s Curse: un regreso marcado por el sufrimiento y la nostalgia
Tras más de 12 años sin una nueva entrega, Castlevania vuelve a la palestra con Castlevania: Belmont’s Curse. A la cabeza del proyecto están Motion Twin y Evil Empire, dos estudios más conocidos por Dead Cells. De hecho, se nota su toque a lo largo y ancho de este ambicioso nuevo proyecto.
La franquicia de Konami tiene la ardua tarea de volver a ganarse a unos fans que llevan una docena de años sintiéndose ignorados, al tiempo que se intenta ganar a una nueva audiencia dispuesta a disfrutar de una experiencia digna del palmarés de la saga. Por si todo esto fuera poco, la serie de Netflix ha conseguido atraer a una audiencia que puede que no haya tocado un Castlevania en toda su vida. Vaya, que Belmont’s Curse tiene mucho trabajo que hacer. ¿Ha conseguido cumplir con las expectativas? Eso es lo que vamos a comprobar en este análisis.
Con las manos ensangrentadas
Esta nueva entrega nos lleva a 1499, a un París en llamas. Los monstruos campan a sus anchas por la ciudad, y de Rose Belmont depende que vuelva la paz. Como la hija de Trevor Belmont, el famoso héroe que consiguió acabar con Drácula en el pasado, deberá hacer todo lo posible para evitar el regreso del rey de los vampiros. Por si esto fuera poco, una extraña maldición familiar amenaza a nuestra heroína en su lucha contrarreloj.
Seamos honestos: la historia no es más que un telón de fondo para lo que es la experiencia en sí. Si bien la aventura está salpicada de diálogos entre varios personajes, tampoco es que aporten demasiado. Las conversaciones son más bien cortas, y solo dobladas al inglés o al japonés (si bien subtituladas a otros tantos idiomas), y las escenas poco frecuentes, y en general de escasa importancia. Si bien el estilo de dibujado a mano está muy bien, faltan animaciones: la trama está narrada por imágenes estáticas, sin más.
No es que Castlevania haya tenido narrativas profundas nunca, pero podemos intuir que el juego pretendía contar una historia profunda con momentos emotivos e impactantes. Desgraciadamente, queda empañada por unos mecanismos narrativos que se antojan rudimentarios hoy en día.
Una belleza un tanto torpe
Si hay algo que dió que hablar desde el anuncio de Castlevania: Belmont’s Curse, fue su estilo. Tiene unos gráficos en 2D la mar de coloridos y que llaman la atención a primera vista. Algunas escenas son preciosas, con una dirección artística llamativa y ostentosa, con colores vibrantes. De primeras, tampoco hay mucho que criticar en este aspecto… Pero ay, los detalles. Conforme juegas más y más horas, te vas dando cuenta de que no es oro todo lo que reluce.
Por ejemplo, el juego da tirones al entrar o salir de una conversación entre dos personajes. Es difícil explicar algo así, y más teniendo en cuenta que lo hemos jugado en una consola como la PS5 Pro. Dicho esto, cabe destacar que el juego no está optimizado oficialmente para la consola de Sony. A esto hay que añadir que los fondos son borrosos porque las texturas dejan bastante que desear. Vaya, que Belmont’s Curse es bonito, sí, pero siempre que no te fijes demasiado en los detalles.
No podemos decir lo mismo del audio del juego. La música es una de las principales pegas del proyecto. Los distintos temas están poco inspirados, y son bucles que se repiten cada pocos segundos y te taladran la cabeza. No todos los diálogos están doblados, dependiendo de su importancia. En líneas generales, consideramos que el audio de este Castlevania es un absoluto fracaso.
La mezcla perfecta de Metroidvania con RPG
Para sorpresa de nadie, lo nuevo de Motion Twin y Evil Empire sigue la fórmula Metroidvania tradicional. Tenemos que recorrer distintas zonas completando objetivos concretos, y luego volver para descubrir nuevos lugares con nuestras habilidades recién adquiridas. Castlevania: Belmont’s Curse ofrece contenido a raudales, con multitud de secretos a descubrir, cada uno con armas, mejoras de estadísticas (salud, maná, ataque y defensa) y otras reliquias que harán que sea más fácil avanzar. La exploración es esencial, y la curiosidad tiene su recompensa. No tardamos en acabar recorriendo todos los recovecos del mapa para ver si escondían una zona extra.
Todo esto marida a la perfección con unos toques de RPG muy bien planteados. Rose va subiendo de nivel conforme acaba con enemigos, puede equiparse con tres reliquias para conseguir distintas mejoras y elegir entre siete tipos de armas. A su vez, cada arma tiene cuatro potencias de ataque y características únicas. Pero es que a esto hay que añadir los Arcanos, que conseguimos derrotando jefazos. Se trata de poderes especiales que consumen maná y tienen tres mejoras que desbloqueamos cumpliendo retos (matando 10 enemigos de un cierto tipo, haciendo contraataques, descubriendo más armas, etc.). Todo está bien pensado y equilibrado, y aporta mucho valor al juego.
Por si esto fuera poco, Castlevania: Belmont’s Curse viene con un sistema de Tarot. Vamos consiguiendo cartas conforme exploramos y encontramos pistas. Si las sigues, puedes descubrir secretos que señalan el camino a un jefazo o desvelan la solución a un puzle. No nos lo esperábamos, pero a veces acabas haciendo un poco de detective. Eso sí, no necesitas todas las cartas del tarot para pasarte el juego, si bien sí para el 100 % del juego y el final verdadero (y hasta aquí podemos leer).
Mente fría
Este Castlevania puede suponer un verdadero reto. Los primeros compases de la aventura son un poco difíciles, con una curva de aprendizaje que se antoja una montaña rusa y que solo da un momento de respiro tras unas cuantas horas de juego y unas pocas habilidades más en nuestro haber. Los jefazos no tienen piedad, y cuentan con ataques devastadores. Vas a necesitar paciencia y capacidad de observación para averiguar sus puntos débiles y sobrevivir. Y eso sin mencionar la infinidad de trampas en cada sala que han puesto al límite nuestros reflejos, coordinación y paciencia. Sí, a veces queríamos rendirnos y dejar el juego… Pero los desarrolladores han hecho un trabajo encomiable a la hora de minimizar esa sensación de frustración perenne.
Para ello, han añadido multitud de opciones de equilibrio que podremos ajustar en cualquier momento y que nos permiten modificar la cantidad de daño que sufren o infringen los enemigos, la experiencia conseguida o incluso el número máximo de pociones. De hecho, hay una opción para evitar morir que hace que Rose sea invulnerable. Además, el juego no penaliza el uso de estos recursos, por lo que hasta los menos pacientes o habilidosos pueden disfrutar de este Castlevania a su gusto. Si bien esto puede simplificar bastante la experiencia, también hace que no nos rindamos frente a un reto que podríamos considerar imposible. Por otra parte, los que quieran un buen reto también pueden subir la dificultad al máximo.
Si bien estos ajustes están la mar de bien, no eliminan ciertas decisiones de diseño que solo podemos describir como de la vieja escuela, y que pueden resultar frustrantes. Por ejemplo, tener que empezar desde el inicio de una sala tras caer en una trampa acaba desquiciando (y encima pierdes vida). Además, tras cada muerte, Rose vuelve al último punto de guardado. Esto acaba obligándote a volver a recorrer distintas zonas para volver a intentar acabar con un jefazo o una tanda de enemigos. ¡Old-school, señoras y señores, para bien o para mal!
Jugado en PS5 Pro. Puedes consultar nuestra política de análisis aquí.
6.5/10
Castlevania: Belmont’s Curse no gustará a todo el mundo. Si bien está muy bien pensado en cuestión de estética, toques RPG y la exploración recompensa la curiosidad, también falta trabajo en varios aspectos. La banda sonora es un desatino absoluto, el apartado técnico deja que desear y la trama es simplona, y no logra que te encariñes con los personajes.
Por suerte, el título de Konami está disponible a un muy buen precio (29,99 €) para una duración nada desdeñable de unas 15 horas para el final estándar y más de 20 horas para el 100 %. No va a ser uno de nuestros candidatos al Juego del Año, vale, pero Belmont’s Curse merece un aplauso por haber logrado revivir a una saga antaño olvidada.
- + Los escenarios son bonitos y coloridos
- + Los toques RPG están muy bien implementados
- + Hay multitud de opciones para ajustar la dificultad
- + Una cantidad de contenido nada desdeñable por un precio razonable
- - El audio es una chapuza
- - Las texturas a veces son borrosas
- - Hay tirones inexplicables para los gráficos del juego
- - Algunos decisiones de diseño son muy de la vieja escuela y frustrantes
- - La presentación es más bien básica












