Análisis de The Alters - The Last Variable: todo esfuerzo tiene su recompensa
, por Enzo
Tras sacar The Alters, una aventura de ciencia ficción tan original como humana, los de 11 bit studios vuelven al ruedo con The Last Variable, una expansión que no se limita a ampliar la narrativa del juego, sino que repasa la fórmula del juego y la lleva más allá, consiguiendo ofrecer una experiencia bastante distinta a la del juego base. Es más científica, más refinada, y más centrada en la construcción que en la supervivencia, y todo apunta a que quiere que el jugador cree su propia experiencia.
Lo más destacable de esta expansión es que el estudio ha logrado volver a sorprendernos, y eso que los estándares ya estaban por las nubes tras el juego principal. Incluye 20 horas de contenido, por lo que el juego ahora literalmente dura el doble. Todo suena muy prometedor, y tiene un precio razonable, así que… ¿Dónde está la trampa?
Historia: un argumento más científico, quizás en exceso
Volvemos a encontrarnos con Jan, sus «Alters» y la ya famosa base móvil que tenemos que mantener operativa en un planeta hostil. Pero desde los primeros compases de la expansión, hay algo que se antoja distinto. El escenario es más verde, el mapa más pequeño y la atmósfera general es más tranquila, más relajada.
En cualquier caso, el argumento consigue volver a enganchar, sobre todo gracias a sus desvíos narrativos que dan más peso a las decisiones que tomamos. Puede que las opciones entre las que elegir no sean todo lo radicales que cabría esperar, pero nos permiten cambiar el rumbo de la aventura, haciendo que quieras explorar distintas posibilidades.
La atmósfera es más sesuda, más experimental, y en ocasiones hasta demasiado científica. Pierde un poco el tono íntimo que era uno de los puntos fuertes de la experiencia base, pero a cambio de tener más consistencia con el tema de la expansión: entender, probar, modificar y observar las consecuencias de todo ello.
Ritmo: bucles, y no espirales
El nuevo ritmo es uno de los primeros cambios que los fans de The Alters observarán. The Last Variable está menos obsesionado con meter prisa. Una vez entiendes las mecánicas clave, las zonas seguras te dan más tiempo para descansar y pensar en qué hacer después, si bien la gestión de ciclos sigue guiando tu progreso.
Ya no tienes que terminar tus proyectos en curso sí o sí antes que irte a la otra punta del planeta por culpa del Sol. Ahora puedes experimentar más, centrarte en las áreas protegidas, que podrán mantener tu progreso, y tomarte tu tiempo para organizar lo que has montado, priorizar y determinar qué «Alter» está más preparado para qué tarea.
Todo este cambio de filosofía hace que la experiencia sea menos estresante, sí, pero también menos intensa. Hay menos tensión, y se han reducido drásticamente los conflictos entre los «Alters» (para alegría de muchos, seguro). Mientras que el juego original no paraba de enfrentar a Jan al coste humano de sus acciones, The Last Variable parece que le diga: «Ahora que entiendes como van las cosas, veamos qué puedes hacer con todo esto».
Jugabilidad: ¿Acaso es esto Satisfactory? Bueno, un poquito
Al final, The Last Variable sorprende más por su jugabilidad. La expansión añade varias nuevas funciones que mejoran de forma importante los aspectos de gestión y automatización. Para empezar, ahora la terraformación juega un papel destacado, y nos permite transformar los escenarios gradualmente, en vez de limitarnos a soportarlos.
Con este sistema, ahora puedes tomarte tu tiempo pensando cómo organizar tus instalaciones, el flujo de tus recursos y optimizar la producción. Honestamente, es algo necesario si no quieres tener que volver a empezar una decena de veces. A veces, se siente como una especie de Satisfactory en miniatura: las líneas de producción son cada vez más y más grandes, y la organización de la base llega a tener un toque industrial.
Jugado en PC. Puedes consultar nuestra política de análisis aquí.
9/10
Como expansión The Last Variable no pretende tanto ser más The Alters como ofrecer un enfoque distinto a la experiencia base. Con un mapa más compacto y más verde y una atmosfera menos opresiva, consigue crear un contraste notable con el juego original. Los «Alters» ya no se discuten tanto, como si hubiesen conseguido aprender de sus errores pasados, y esta evolución está incorporada con una suerte de meta-narrativa bastante cachonda con el Jan Bot.
Por encima de todo, se nota que la filosofía de diseño ha cambiado. The Alters iba sobre experimentar la aventura, mientras que The Last Variable pone énfasis en crear la tuya propia. El jugador ahora tiene un rol más activo, eligiendo que «Alters» mandar, escogiendo sus prioridades y planeando proyectos. Es un gran ejemplo sobre lo que una expansión puede aportar a un título ya de por sí excelente.
- + Novedades tangibles y bien logrados
- + Un tono más científico y sesudo
- + Un contenido y horas de juego nada desdeñables
- + Menos necesidad de gestionar las emociones de los «Alters»
- - Ciclos interminables, pero a veces los tiempos siguen quedándose cortos







