Análisis de God of War: Sons of Sparta
, por Enzo
God of War: Sons of Sparta - Dos hermanos que se podrían haber esmerado más
Tras más de dos décadas dejando huella en la historia del videojuego, la saga God of War sigue explorando los distintos aspectos de su icónico protagonista. Pero si bien las más recientes aventuras de Kratos han logrado insuflar nueva vida a la fórmula de la saga, God of War: Sons of Sparta opta por tomar una dirección más que inesperada y nos ofrece un título de acción y aventuras en 2D con estética pixel-art. Esta nueva entrega busca llevar el DNA de la franquicia a un género radicalmente distinto, pero seguir arraigada a su universo.
God of War: Sons of Sparta salió en exclusiva para PlayStation 5 el 12 de febrero, en un «shadowdrop» durante un State of Play por el vigésimo aniversario de la saga. Sony y Santa Monica Studio también aprovecharon para anunciar el remake de la trilogía original. Si bien este nuevo título iba a ser una pequeña sorpresa para hacer más amena la espera a sus fans, ha acabado siendo considerado poco menos que un triste premio de consolación: un proyecto alternativo que deja mucho que desear.
Dirección artística y «world-building»
Es difícil criticar el mundo de God of War dado lo mucho que se aprecia la mitología en el mundillo, y más cuando está tan bien llevada como en la saga. Multitud de figuras divinas hacen acto de presencia, así como otras tantas bestias legendarias, y podemos recorrer parajes fascinantes. Los distintos escenarios de Laconia son la mar de variados, y ofrecen desde arquitectura y templos espartanos a bosques y lugares más míticos.
Como otras tantas entregas de la saga, Sons of Sparta cuenta con una banda sonora muy bien llevada, que evoca poderío, grandeza y una aventura heroica. Semejante tarea ha vuelto a caer en manos de Bear McCreary, que se adapta a las ambiciones más retro del juego mezclando los efectos de antaño con la orquesta y los coros tan característicos de God of War.
Dejar atrás los escenarios 3D tan realistas de las últimas entregas a favor del pixel art provoca un contraste bastante fuerte. Santa Monica y Mega Cat Studios buscaban dar a la Grecia antigua un look retro, pero no nos ha convencido demasiado. El resultado final podría haber estado más pulido, con texturas más detalladas, mejores efectos de profundidad y una iluminación más bonita, por poner un ejemplo, algo que ya lograba Replaced hará poco.
Jugabilidad
Esta nueva aventura está basada en una mezcla bastante única: por una parte, tenemos el combate y las criaturas mitológicas de God of War, y por otra, una estructura 2D inspirada en los títulos retro y el género de las plataformas de acción. En teoría, llama la atención por lo atrevido, y más tratándose de esta franquicia, pero sufre de algún fallito que otro en lo técnico y lo jugable. La exploración es bastante estándar, si bien algunos puzzles requieren trabajar muy bien los tiempos, y esto es algo que no alivia el modo Historia (que sería el normal para la mayoría de juegos).
El sistema de combate está centrado en la lanza y el escudo, y permite atacar, esquivar y hacer «parry» (con un sistema de colores que nos indica cual es la mejor acción a realizar). Una vez más, no suena mal, pero acaba resultando tedioso y repetitivo al poco de empezar. Un aviso a todos los que estéis aquí para tirar hachas y usar las espadas del caos: os váis a limitar a darle al cuadrado y a esquivar o bloquear, todo dependiendo de la ocasión.
La dificultad no está precisamente bien equilibrada. Hay algunas partes que no suponen ningún reto, mientras que algunas peleas pueden resultar frustrantes porque de repente son muy difíciles en comparación al resto de la aventura. Esto también va por los jefazos: hay algunos que plantean peleas interesantes, mientras que otros resultan ser muy fáciles o precisamente lo contrario: son muy difíciles, dejando poco tiempo para atacar entre combos, lo que alarga la pelea de forma artificial y resta interés.
Por último, pese a llamarse el juego Sons of Sparta y poner el acento en la relación entre Kratos y Deimos, es una pena que no podamos disfrutar de la campaña en modo cooperativo para dos jugadores… Desde un inicio. ¿A quién se le ocurrió que para desbloquear el cooperativo haya que pasarse el juego una vez? ¿Qué explicación tiene? El poder pasártelo con un amigo podría haberle dado más sentido a la experiencia.
Ritmo y progresión
Desgraciadamente, el ritmo de God of War: Sons of Sparta es una de las principales pegas de la experiencia, con una progresión que resulta aburrida a ratos. El formato Metroidvania nos obliga a ir y venir por zonas para volver a explorarlas con nuevas habilidades, lo que acaba resultando tedioso porque, a nuestro modo de ver las cosas, faltan más puntos de viaje rápido.
Esto se nota mucho cuando tienes que volver a Esparta para mejorar tu equipo o avanzar en ciertas misiones: la pateada que tienes que pegarte hace que prefieras no volver más a menudo, porque prefieres seguir con la historia incluso si eso significa tener peor equipo.
Además, la progresión de Kratos a veces se queda un poco corta: tras cinco o seis horas de juego, tu equipo aún está a nivel 2, lo que hace que no te sientas demasiado poderoso. Lo mismo podemos decir de ciertos objetos esenciales, como las pociones curativas, que tardan en salir, dando la sensación de que el juego te está dejando sin ciertas mejoras a propósito.
El espaciar tanto los desbloqueables hace que la progresión de Sons of Sparta no parezca lógica. Si equilibráramos cómo conseguimos cierto equipo, habilidades y subimos de nivel de otra forma, podríamos conseguir unas primeras horas más entretenidas y ayudar a dar la sensación de que Kratos se hace más poderoso. No es que la aventura sea lenta todo el rato, es que no tiene ritmo, y eso es un pecado capital para un Metroidvania, que se supone que tiene que incentivar la exploración, el volver a zonas anteriores para conseguir mejoras y ver el efecto que tiene esto.
Sons of Sparta: una historia que se supone que es de dos
El juego cuenta una historia canónica durante la juventud de Kratos, en una época en la que el futuro Dios de la Guerra no es más que un joven espartano enfrentándose a un arduo entrenamiento. Junto a su hermano Deimos, recorre Laconia y tiene que aprovechar su instrucción militar para investigar la desaparición de uno de sus compañeros. Y he aquí lo que nos arruina el juego.
Vamos a dar un paso atrás. Estamos hablando de un futuro dios con un pasado violento, un héroe conocido por su determinación y violencia (antes de suavizarse en God of War: Ragnarök), y el punto focal de la trama es que un colega de la academia desaparece, quizás para buscar vino y anguilas para una receta. Menuda forma de echar a perder una oportunidad tan grande: había tanto que contar y tanto que hacer, con lo pulido de la presentación y la narrativa de las entregas de PS4 y PS5…
Aún así, nos gustan las partes (demasiado escasas) en las que un Kratos adulto le cuenta la historia a su hija Callisto. Creemos que deberían ser mucho más frecuentes, puesto que sirven como vínculo entre la historia del juego y el Kratos de hoy en día, que es el que nos gusta.
Puesto que el juego se titula Sons of Sparta, esperábamos que la historia fuese de los dos hermanos. Que nos llevase a su pasado: sus enfrentamientos, sus victorias, sus derrotas… Vaya, a la relación única que tenían antes de que se echase todo a perder, un punto focal de la saga. Pero no hay nada de esto: Deimos aparece de vez en cuando sin llegar a ser parte importante de la trama en ningún momento.
Apartado técnico
En cuestión de jugabilidad y controles, el juego a menudo parece rígido, e incluso anticuado. Los movimientos no son demasiado fluidos, y algunas interacciones con los escenarios son demasiado restrictivas, sobre todo cuando intentas subirte a un bordillo con un enemigo encima. No podemos escalarlo hasta que acabemos con dicho enemigo, lo que resulta muy molesto si decide no moverse.
Esto suele ocurrir, porque la inteligencia artificial es demasiado pasiva o hace que nos enemigos no se posicionen como deben, quedándose quietos en el borde sin llegar a atacar. A esto hay que añadir unas «hitboxes» poco precisas y unos cuantos bugs de colisión que restan pulido a la experiencia. Desgraciadamente, el mapa y la interfaz tampoco están a la altura: en general, el diseño es básico, a veces es complicado de entender y no se ha intentando que la navegación sea más fácil. Estamos hablando de un Metroidvania, la exploración y el «back-tracking» son parte esencial de la experiencia, y esto merecía más mimo.
Analizado en PS5. Puedes consultar nuestra política de análisis aquí.
5/10
En última instancia, God of War: Sons of Sparta sigue contando con un universo cautivador, y volver a la mitología griega y a los primeros años de Kratos es todo un placer. Desgraciadamente, le falta chispa, y esto es un pecado capital en una saga que es especialista en dejarnos con la boca abierta. Si bien las últimas entregas de la franquicia contaban con escenas increíbles, una dirección pulida y secuencias para el recuerdo, Sons of Sparta es del montón y suele quedarse a medio gas.
Tampoco podíamos esperarnos otro God of War: Ragnarök, ya lo dejan claro el precio y el marketing. Pero con Santa Monica Studio detrás, esperábamos algo más. Además de los problemas ya mencionados, no podemos olvidar que para un juego que se llama Sons of Sparta, se le da muy poca importancia al hermano pequeño del protagonista y al vínculo con él.
Este spin-off tiene buenas intenciones y un universo muy interesante, pero no logra captar los excesos y la ambición que hacen único a God of War. No es un fracaso absoluto, más bien un tropezón en una franquicia que querríamos lanzar al Tártaro.
- + El mundo de la saga sigue siendo la mar de interesante
- + Una banda sonora de diez
- + Un bestiario y unos archivos interesantes
- - Una experiencia sin más
- - Ritmo y jugabilidad que dejan que desear
- - Una historia aburrida
- - Un apartado técnico poco resultón









