El desencanto general con la saga Call of Duty
, por Quentin
Hoy toca tratar un tema que da para mucho: un asunto espinoso para algunos y de pura lógica para otros. Cabe decir que esta franquicia, que ya tiene más de dos décadas, lleva quedándose sin fuelle a nivel creativo unos cuantos años. Y aún así, Activision ha hecho oídos sordos a los signos de la comunidad que indicaban semejante agotamiento, si bien paradójicamente, la serie continuaba vendiendo bien.
Éxitos sin fin y un primer puesto indisputable
Para la compañía y sus desarrolladores, Call of Duty es la gallina de los huevos de oro: más de 500 millones de copias vendidos en todo el mundo. Algunas entregas han llegado a superar los 30 millones de copias vendidas, como por ejemplo Call of Duty: Black Ops (2010), Modern Warfare 3 (2011), Modern Warfare (2019) y Vanguard (2021). Otros se acercan a la cifra máguina, como Black Ops 2 (2012) y sus 29,6 millones de juegos vendidos.
Experiencias diversas y variadas
Activision también ha intentado diversificar las experiencias que ofrece, siendo el ejemplo más importante Call of Duty: Warzone, un battle royale gratis que debutó a finales de 2022 y ha conseguido reinventarse temporada tras temporada. Fue un éxito instantáneo, con más de 448.000 usuarios simultáneos durante su temporada en Steam. Pese al paso de los años, Warzone ha seguido manteniendo unos cuantos usuarios: 165.000 usuarios simultáneos durante la salida de Black Ops 6, y más de 40.000 diarios. Nada mal, y todo apunta a que es un éxito que no irá menos si se gestiona adecuadamente.
Tampoco podemos olvidarnos de Call of Duty: Mobile, uno de los lanzamientos más destacables en la historia de juegos para móviles, habiendo generado más de 480 millones de dólares en tiempo récord y más de 270 millones de descargas en un solo año. En 2023, el juego tenía más de 57 millones de usuarios activos al mes en todo el mundo. Se trata de un éxito más que merecido, en gran parte por ser gratis y ofrecer una enorme cantidad de contenido, con multitud de mapas, armas, cosméticos, etc.
Una creatividad estancada durante años
Claro está que si estamos hablando de esto es porque no es oro todo lo que reluce con Call of Duty, y la saga lleva cansando ya unos cuantos años. Lo peor es que tanto los desarrolladores como la compañía son conscientes y lo ignoran. Las nuevas entregas no son más que refritos de una franquicia explotada hasta la saciedad, con la séptima entrega de Black Ops o los constantes reboots de Modern Warfare. El no querer arriesgarse ha hecho que la saga ya no diversifique como lo hacía antes, con entregas más interesantes como Advanced Warfare o Infinite Warfare, que fueron criticadas por su universo más futurista pero que por lo menos intentaban distanciarse un poco del ADN de la saga. Eso sí, no lograron funcionar porque se desviaban mucho de los conflictos pasados y presentes.
La franquicia también se está quedando corta en lo que a contenido se refiere, especialmente en lo relativo al multijugador, ya que las campañas para un jugador por lo menos siguen siendo relativamente entretenidas. Eso sí, se sienten como un simple tutorial antes de lanzarte al online: unas pocas horas de entretenimiento cargado de acción antes del juego como tal. El modo multi, por su parte, suele quedarse corto de salida en lo relativo a mapas, armas o modos de juego. Seguimos teniendo los mismos mapas reciclados durante más de una década: la eterna Nuketown, Shipment, etc.
Decisiones más que cuestionables
Ahora se han centrado en ofrecer cantidades vergonzosas de cosméticos y microtransacciones, con colaboraciones que muchas veces resultan ridículas por lo distante al tono que quiere ofrecer la saga, supuestamente seria y militar. En el campo de batalla podemos cruzarnos con skins de Niki Minaj, futbolistas famosos o personajes de dibujos sacados de American Dad o Beavis and Butt-Head.
Parece claro que ahora prima el márqueting por encima de todo lo demás. A esto hay que añadir un ritmo de lanzamientos frenéticos, con un juego nuevo cada año, a lo EA Sports FC. Se trata de una estrategia muy rentable, sí, pero que echa por tierra cualquier posible ambición creativa.
En cualquier caso, cada vez está más claro que hay un cierto desencanto, especialmente con el reciente lanzamiento de Call of Duty: Black Ops 7 y las reseñas extremadamente negativas por parte de los usuarios. Quizás haya llegado el momento de que la saga se tome unos años de descanso, los desarrolladores se relajen, se reinventen y—quién sabe—vuelvan mejor que nunca, tras hacer que la gente tenga más ganas de la saga una vez más.