The Chinese Room no tuvo los recursos suficientes a la hora de hacer Vampire: The Masquerade - Bloodlines 2
, por Thibaut
Tras una larga, larga espera, Vampire: The Masquerade - Bloodlines 2 salió el pasado octubre. Desgraciadamente, tras varios retrasos y un cambio de estudio de desarrollo por el camino, el juego final no salió todo lo bien que debería.
The Chinese Room, la compañía responsable de Still Wakes the Deep y Everybody's Gone to the Rapture, acabó siendo la encargada de hacer el título. En una entrevista reciente, el cofundador del estudio Dan Pinchbeck ha dado unos detalles de lo más interesantes.
Sus equipos y él intentaron convencer a la editorial Paradox Interactive de cambiar el nombre del juego y quitar el Bloodlines 2, puesto que pensaban que no tenían los recursos necesarios para crear una secuela digna del excelente primer Bloodlines.
«Lo que era más importante era que queríamos acercarnos al proyecto con la idea de: "Esto no es Bloodlines 2. No podemos hacer Bloodlines 2. No hay tiempo suficiente. No tenemos dinero suficiente".
Y Bloodlines 1 salió en un momento muy interesante en lo relativo a desarrollo de videojuegos, junto a títulos como Stalker o Shenmue. Por aquel entonces podías sacar un juego muy ambicioso, cargado de bugs y problemas, totalmente imperfecto, pero cuya ambición lo compensaba.
Muchos de esos juegos se convirtieron en clásicos de culto, pero en realidad, no es que fuesen muy buenos cuando los analizas detenidamente. Tenían excelentes ideas, ideas geniales, y a los fans les encantaba. Desgraciadamente, hoy en día no podemos hacer lo mismo
Intentar capturar esa magia en un contexto totalmente distinto parecía un error. Nadie quedaría contento con ello. No le daríamos lo que querían a los fans de Bloodlines 1, ni tampoco a los que no lo conocían, porque nunca tendrían acceso a Bloodlines 2 y se quedarían con un juego imperfecto, desarrollado demasiado rápido y sin el presupuesto necesario.
Yo llegué y dije: "No podemos hacer Bloodlines 2, no podemos hacer Skyrim, pero sí podemos hacer Dishonored"».
Dan Pinchbeck se fue durante el desarrollo porque acabó muy quemado y no estaba contento con los proyectos con los que estaba The Chinese Project por aquel entonces.