Los éxitos y fracasos de BioWare: historia de un estudio

, por Quentin

Los éxitos y fracasos de BioWare: historia de un estudio

Por todos es bien sabido que la vida de una empresa no siempre es fácil, y esto no es ninguna excepción en el mundo de los videojuegos. Todos los estudios las pasan canutas alguna vez, algunos más y otros menos.

De sagas legendarias a éxitos de crítica

Si bien BioWare celebraba sus tres décadas este año—todo un logro en una industria que está en constante cambio—no se puede decir que haya sido un camino de rosas, especialmente en los últimos años.

Pero comencemos por el principio. Antes de hablar de sus problemas más recientes, vamos a hablar de los juegazos que han hecho y los exitazos que hemos podido disfrutar de su mano. Ya sea Baldur's gate, Neverwinter Nights, Star Wars: Knights of the Old Republic, o los dos pilares definitivos de BioWare, Mass Effect y Dragon Age, lo cierto es que el estudio ha dado luz a franquicias legendarias.

Desde mediados de los noventa a principios de la segunda década de los 2000, el estudio parecía que no podía cagarla, ofreciendo trabajos tan ambiciosos como inventivos que iban más allá de los límites del género. Nada mal en una industria que está colapsada.

Esta aparente maestría también era tal en los motores de los juegos que desarrollaban, muchas veces propietarios: Infinity Engine, Aurora Engine, Odyssey Engine, Eclipse Engine... Todo tipo de herramientas que sirvieron para dar a luz a sus creaciones y las de sus socios. Se trataba de un dominio total a nivel técnico y creativo que inspiraba a sus equipos a ofrecer experiencias tan variadas como memorables.

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La gran compra de Electronic Arts

Semejante talento no pasó desapercibido para los gigantes de la industria, y Electronic Arts acabó comprando BioWare (junto a Pandemic Studios) el 11 de octubre de 2007, tras 12 años de feliz independencia, por un total de 860 millones de dólares.

A este suceso le siguió unos años de aparente prosperidad. BioWare cosechó varios éxitos con sus dos franquicias principales: Mass Effect y Dragon Age, ambas exitazos de crítica y ventas. En 2018, supimos que Mass Effect había vendido más de 25 millones de juegos en todo el mundo. En lo que a Dragon Age respecta, y si bien las cifras son menos concretas, sabemos que Dragon Age: Origins vendió más de 3,2 millones de juegos en tres meses, Dragon Age II alcanzó los 2 millones en dos meses, y Dragon Age: Inquisition está por encima de los 12 millones.

El comienzo de los problemas...

Pero las cosas empezaron a ir mal en 2017. Ese año salió Mass Effect: Andromeda, entrega muy, muy criticada. Si bien tiene algunos defensores, la prensa especializada y la mayoría de usuarios cargaron contra un lanzamiento de lo más caótico, cargado de bugs y con unas animaciones faciales que no tardaron en convertirse en un meme en redes sociales.

En esencia, al juego le faltaba chicha: una historia insípida, diálogos marrulleros, decisiones sin mucho impacto y una exploración que dejaba de desear. Este tropezón dejó la reputación del estudio por los suelos.

Y eso solo fue el principio. En 2019 salió Anthem, considerado uno de los mayores chascos de la historia reciente de los videojuegos. Sí, a nivel técnico, el juego es sublime: escenarios impresionantes y una estética de lo más pulida. Desgraciadamente, se trata de un cascarón vacío: jugabilidad repetitiva, un universo sin aprovechar, IA limitada, sistema de botín aburrido y poco contenido.

Pese a esto, Anthem logró vender dos millones de copias en su primera semana en el mercado, y cinco millones en total. Eso sí, los jugadores no tardaron en perder el interés, y el juego acabó cayendo en el olvido. Los servidores sus puertas de forma definitiva el próximo 12 de enero de 2026.

BioWare no logra ver la luz al final del túnel

BioWare intentó dar un golpe de efecto en 2024 con Dragon Age: The Veilguard. Si bien el juego no se la pegó como Andromeda o Anthem, no logró recuperar la gloria de antaño. Según EA, el juego reunió a un millón y medio de jugadores en dos meses, pero es que las expectativas a nivel interno eran del doble.

Hoy por hoy, el estudio está trabajando en el regreso de Mass Effect. El juego fue anunciado en diciembre de 2020 con un breve teaser, y se dejó ver otra vez en el N7 de 2023. El desarrollo parece ir bastante lento. BioWare parece está en las últimas, con EA deshaciendo el estudio a trocitos. Hemos sabido de las tensiones internas entre los equipos de Dragon Age y Mass Effect, desvelando desacuerdos profundos a nivel creativo y de cultura de empresa.

Todo esto se nota en la producción, poniendo en peligro el futuro de Mass Effect. BioWare permanece callada al respecto a día de hoy. No obstante, y pese a todo esto, lo cierto es que el estudio sigue ocupando un lugar especial en el corazón de muchos.

Nos llevan inspirando y haciendo soñar durante décadas. Nada nos gustaría más que se recuperasen y consiguiesen encontrar esa chispa que dejó semejante impacto en la industria y sus fans... Porque BioWare nunca ha sido un estudio como los demás.