¿Por qué Ubisoft lleva tantos años funcionando tan mal?

, por Quentin

¿Por qué Ubisoft lleva tantos años funcionando tan mal?

Si bien Ubisoft lleva siendo el buque insignia de las empresas de videojuegos francesas durante más de 35 años, gracias por supuesto a sus potentes franquicias y extenso catálogo, la compañía parece estar atravesando lo que parece ser una mala racha sin fin.

Escándalos y más escándalos

Para empezar, tenemos todos los escándalos que llevan echando por tierra los esfuerzos de la compañía desde 2020. Fue entonces cuando subimos del acoso moral y sexual que llevaban a cabo algunas de las figuras más emblemáticas de Ubisoft. Entre los implicados tenemos Tommy François, el vicepresidente del departamento editorial de la compañía, o Serge Hascoët, antiguo número dos, y otros tantos ejecutivos cuyos nombres no han trascendido.

Por si esto fuera poco, una de las principales fuerzas creativas de la compañía, Michael Ancel, dejó la empresa durante una serie de investigaciones internas tras ser acusado de ser una presencia tóxica en los equipos que gestionaba.

En Ubisoft llevan desde entonces en modo de "control de daños", echando a los acusados y prometiendo investigar a fondo el clima de trabajo en la empresa y afirmando escuchar la menor queja.

Falta de control sobre el desarrollo

A todos los hechos terribles llevados a cabo por algunas de las mayores personalidades de la empresa, tenemos que añadir otro problema creciente: el de no poder sacar adelante ciertos juegos, como por ejemplo Skull and Bones o Beyond Good & Evil II, supuestamente una de las mayores historias del videojuego y que fue anunciada en 2008.

Y a esto hay que añadir el remake de Prince of Persia: Las Arenas del Tiempo, anunciado en septiembre de 2020 en un Ubisoft Forward y previsto en un inicio para enero de 2021. El desarrollo corría a cargo de los equipos de Ubisoft Pune y Ubisoft Mumbai, pero las primeras imágenes fueron blanco de todo tipo de quejas, sobre todo a nivel técnico.

Tras multitud de retrasos, la compañía optó por cambiar el equipo de desarrollo a Ubisoft Montreal, los que hicieron la versión original. Ubisoft Toronto no tardó en subirse al carro, y ahora el juego está previsto para 2026. Aún falta un buen rato...

Bloqueo artístico

La compañía de Yves Guillemot, cofundador y actual director general, parece haberse quedado sin gas en lo que a nivel artístico se refiere. Ya no se toman tantos riesgos como antes, en parte por los crecientes gastos de producción, y se han limitado a una formula que ya hace tiempo que aburre a los jugadores.

Lamentablemente, todo apunta a que Ubisoft quiere refugiarse en unas pocas licencias que saben que venden, como Far Cry o Assassin's Creed, aunque eso suponga perder la magia que antaño los caracterizaba. La compañía también está teniendo dificultades para hacer que sus juegos perduren en el tiempo, si bien Rainbow Six Siege es una excepción, aguantando durante muchos años con contenido nuevo regularmente y una cantidad de jugadores nada desdeñable.

Al mismo tiempo, la empresa francesa no consigue traer de vuelta algunas de sus franquicias más amadas de su catálogo, como Splinter Cell, todavía desaparecido en combate, o Rayman. Cabe decir que el primero tendrá un remake que lleva en desarrollo un buen tiempo ya.

También está el caso de Star Wars Outlaws o Avatar: Frontiers of Pandora, que no consiguieron despuntar en ventas y cumplir los objetivos de la compañía. La situación es más peliaguda si cabe con Star Wars, una franquicia que suele generar mucho entusiasmo entre los jugadores. Pero una vez más, los de Ubisoft siguen negándose a ver la realidad, y ignoran las quejas de los consumidores.

Todas estas críticas salen una y otra vez: la voluntad de imponer un mundo abierto a cualquier precio, pero sin tener ni idea de como hacerlo atractivo, de darle la vida que necesita. Los juegos de Ubisoft siguen cayendo en los mismos errores: mundos abiertos vacíos, llenos de coleccionables, y todo con una interfaz muy invasiva que destripa todo el placer de explorar y descubrir cosas. Además, el apartado artístico de los juegos cada vez es más pobre, lo que empaña aún más el resultado.

Y aún cuando uno piensa que está todo perdido, a veces consiguen acertar y recordarnos que no todo está perdido. Por ejemplo, tenemos la excelente sorpresa que fue Prince of Persia: The Lost Crown, que trae de vuelta el mundo de Jordan Mechner con un plataformas en 2,5D que derrocha confianza y encanto AA, muy lejos de la obsesión absurda de inventar los juegos cuádruple A a cualquier precio.

Una dirección que no sabe cuando decir adiós

Además, Yves Guillemot parece estar decidido a no dejar su posición o buscar un sucesor. El hombre que consiguió hacer crecer y brillar durante décadas a la compañía ahora ya no está en la honda y no está listo para asumir los nuevos retos de la industria. Solo podemos dar gracias a que Ubisoft es una de las mayores compañías de la industria, con más de 19.000 empleados a nivel mundial, pero todo esto está en peligro por las decisiones más que cuestionables que acostumbran a tomar en la compañía.

La bolsa tampoco es que esté muy contenta con Ubisoft estos últimos meses, hasta el punto que se habla de una posible privatización más y más a menudo. Por ahora, hemos tenido muchos rumores que apuntan a que Tencent quiere comprar la potencia francesa.

Que Ubisoft las está pasando canutas es algo innegable, pero lo más difícil es admitir que cada vez parece más complicado que la cosa vaya a ir a mejor. Los hechos son los que son, pero la solución es fácil: tomar mejor el pulso a los usuarios y sus expectativas, crear ofertas atractivas con nuevas franquicias y traer de vuelta algunas de las más apreciadas y pedidas, y por supuesto un fuerte cambio de dirección.